Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.

Día internacional de la diversión en el trabajo

20080401192626-la-vanguardia.jpg  

      Ya tiene la ONU una excusa para declarar un nuevo día internacional de algo. ¿Sí no hace mucho declaró el día internacional de la patata, por qué no hacerlo con éste? Resulta alentador comprobar cómo las empresas de consultoría y sus cerebros, muy bien pagados por cierto, se estrujan la sesera para encontrar nuevos e innovadores retos para que las empresas continúen generando riqueza –sobre todo a sus accionistas–.

 

     ¡Naturalmente que la risa, la distracción y la convivencia mejoran las relaciones humanas dentro y fuera del trabajo! Hacen más llevaderas las jornadas de trabajo –a veces excesivas– y, como consecuencia de ello, mejoran la productividad. Eso no es nada nuevo, eso lo vienen reivindicando los obreros desde que son obreros, es decir desde unos cuantos siglos atrás. ¿Qué creen estos cerebros que significan los derechos de los trabajadores? ¿Acaso creen que cuando los obreros hacen huelga es sólo por un mísero aumento de sueldo?

 

     ¡No! Los obreros, y con ellos las organizaciones que los defienden –léase sindicatos–, siempre han reivindicado mejores condiciones en el trabajo y eso comprende un amplio abanico de cosas, entre ellas la de trabajar mejor, sonrisas incluidas.

 

     Ver a los directivos y ejecutivos de grandes corporaciones hacer el numerito, un día al año, para demostrar que son felices trabajando y animar a sus subordinados a que también lo sean, es cuanto menos un insulto al trabajador. Porque, en la mayoría de los casos, esos mismos ejecutivos y directivos harán la vida imposible a sus subordinados, si no el resto del año, sí la mayor parte de él. El cinismo de unos, mas que cerebros, descerebrados consultores capaces de vender a las empresas algo tan simple como permitir a sus trabajadores trabajar en condiciones optimas, raya la tomadura de pelo. Pero ver el entusiasmo de los directivos acoger esa propuesta como algo innovador, resulta patético.

 

     Para reírse en el trabajo, trabajar a gusto y ser felices trabajando, sólo hace falta que se den las condiciones para ello, y eso no se consigue fijando un día al año en que esté permitido hacerlo. El empresariado, una vez mas, toma por idiotas a los trabajadores actualizando lo que no es mas que el viejo truco de la zanahoria, o lo que es lo mismo: te permito que hoy te diviertas en el trabajo, incluso que no trabajes mucho, pero mañana tendrás que recuperar el tiempo perdido.

 

     De risa, y valga la redundancia, si no fuera porque hablamos de cosas serias.

   © PCB   
   
01/04/2008 19:34 Autor: pepecobodice. #. Tema: Reflexiones Hay 1 comentario.

Una historia de amor tardío

      Absorto en la noticia que publicaba en primera página el periódico, Romualdo pasó ante ella sin apenas mirarla. Se sentó en el banco vacío y allí, al calor de los suaves rayos de sol de una mañana de invierno, leyó que dos enamorados octogenarios habían decidido dar por finalizado su amor cansados de vivir en un mundo hostil. Los enamorados habían puesto fin a sus vidas de la forma más simple y placentera que fueron capaz. A la luz de las velas y acompañados por las dulces melodías de sus canciones preferidas, los cuerpos desnudos cubiertos por el agua templada y perfumada, se abrazaban dentro de la bañera fundiéndose en un largo beso mientras la sangre fluía de sus muñecas con la misma lentitud que sus vidas se apagaban.

 

     La noticia, tratada por la prensa como un simple suicidio de dos personas mayores y tal vez enfermas, resultaba de una belleza demoledora a los ojos de un hombre que, como Romualdo, aspiraba a alcanzar la máxima felicidad. Él, que llevaba buscando el amor simple y puro desde su más tierna juventud, sintió que su corazón se encogía al leer el final de esa sencilla historia de amor. Compungido, sintió como sus ojos se humedecían nublando su vista e impidiéndole ver a la mujer que en ese momento pasaba ante él y, que de forma indisimulada, le lanzaba una mirada más que inocente, retadora. Era la misma mujer que unos minutos antes estaba sentada a la entrada del parque y que él, en su ensimismado interés por la noticia, ni le prestó atención.

 

     Días después se volvieron a encontrar. Romualdo paseaba por una de las avenidas del parque cuando vio acercarse, sinuosa, una figura femenina que le llamó la atención. Atraído por la exuberancia de su caminar, Romualdo fijó su vista en ella, y a medida que uno y otra avanzaban en su paseo, acercándose inevitablemente al inesperado encuentro, crecía en él una especie de hormigueo que se convirtió en excitación cuando ella, al pasar junto a él, rozó, como quien no quiere la cosa, su brazo. Romualdo, sin poderlo evitar, lanzó el más bonito piropo que jamás había dedicado a una mujer. Pero ella, altanera y henchida de orgullo, siguió su caminar sin siquiera mirar atrás, lo que aumentó la pasión en Romualdo que le declaró su amor.

 

     Tiempo después, Romualdo y Juliete, que así se llamaba la mujer, se juraban amor eterno y vivieron felices hasta que, viejos y cansados, un día decidieron… Pero eso, ya es otra historia.

  

© PCB

03/04/2008 19:16 Autor: pepecobodice. #. Tema: Narraciones Hay 1 comentario.

El agua no es tan saludable

20080404183731-gota-de-agua-1.jpg

      ¿Coincidencia o simple dato estadístico? Después de años diciendo e insistiendo que beber agua en abundancia era lo mejor para la salud, resulta que un estudio realizado por dos investigadores de EEUU demuestra que eso no es cierto, al menos no del todo. Es muy llamativa la coincidencia en el tiempo de este informe con la escasez real de agua en algunas partes del planeta. Coincidencia que puede llevar a los mal pensados a decir que ese estudio no es mas que un montaje, una campaña encubierta para hacer bajar el consumo de agua en previsión de las dramáticas restricciones que se avecinan y que, en Catalunya por ejemplo, son ya una realidad, con los enfrentamientos que eso conlleva.

 

     El agua es ya el nuevo objeto de discordia entre comunidades y regiones. Su escasez, provocada por el desmedido consumo, la contaminación y la ausencia de lluvia, empieza a ser un grave problema que puede llegar a provocar guerras despiadadas por su control. Lo que hasta hace poco era una fuente inagotable de vida, se empieza a vislumbrar como fuente de conflictos –también inagotable–. Por eso resulta sospechoso leer en la prensa de hoy esa especie de desmentido de lo que hasta ahora eran posibles beneficios para la salud. ¿Alguien pretende convencernos de que no vale la pena beber tanta agua, que incluso es mejor racionarla? ¿Están preparándonos para una situación cercana a la catástrofe? Sería perverso pensar que lo que no se ha conseguido con mensajes de concienciación sobre el despilfarro al que estamos sometiendo al planeta, se consiga con un simple estudio que nos dice que no vale la pena beber dos vasos de agua de más. Pero somos así de previsibles y quienes manejan los hilos lo saben.

    

     Recuerdo otras campañas o coincidencias parecidas. Como aquella que ensalzaba los beneficios del aceite de girasol en detrimento del de oliva, campaña basada también, como no, en un estudio científico de una universidad americana cuyo objetivo final era dar salida al excedente de pipas de girasol americanas. O, cómo tiempo después  terminó por ocurrir a consecuencia de la anterior, los estudios que demostraban los beneficios del aceite de oliva para dar salida al excedente de éste. O lo sucedido con el pescado azul, primero era perjudicial para la salud y después, ante el excedente del mismo, los consabidos estudios científicos demostraron, una vez más, que era todo lo contrario.

 

     No es ningún secreto que los mercados se mueven en función de la oferta y la demanda, que éstas suben o bajan en función del comportamiento del consumidor que, a su vez, fluctúa según las tendencias de cada momento. Tendencias impuestas, mediante estratégicas campañas publicitarias, por los grupos de opinión con capacidad suficiente para influir en ellos y que generalmente son contratados por los ofertantes. ¿Quiere esto decir que el estudio en cuestión sobre los posibles no beneficios del agua es pura campaña de marketing? Quien sabe. Pero hemos de convenir que sí, que es una estrategia más de marketing, pero al revés. En este caso no se trataría de hacernos consumir más, sino todo lo contrario. De ser así, ¿quiénes son los patrocinadores?  Evidentemente quienes deben hacer frente a las consecuencias finales, y esos, no son otros que los estados. De igual forma que, cuando el gasto sanitario generado por las enfermedades cardiovasculares pusieron contra las cuerdas la estabilidad presupuestaria, los gobiernos patrocinaron las agresivas campañas antitabaco, ahora, ante la que se les avecina, hacen lo mismo. No es suficiente con reducir el consumo y cerrar el grifo unas horas al día, la magnitud de las consecuencias si falta el agua precisa de medidas drásticas y quizás sea a eso a lo que este estudio pretende acostumbrarnos.

 

     Tal vez, sólo sea un estudio inocente, sin más pretensiones que decir lo que dice, que al fin y al cabo, beber agua no deja de ser una necesidad biológica del cuerpo humano, y que no por mucho beber se vive más y mejor. ¡Tal vez! Lo que ocurre, es que las coincidencias siempre nos dejan ese amargo sabor de boca que nos hace pensar, y cuando lo hacemos, llegamos a conclusiones que nos hacen pensar aún más.

  

© PCB

Etiquetas:

04/04/2008 18:39 Autor: pepecobodice. #. Tema: Reflexiones Hay 1 comentario.

Anatomía de una trepadora silenciosa

20080409193952-espeaguirre-1.jpg

      Al igual que las plantas trepadoras crecen día a día en silencio, sin apenas hacerse notar, inexorables en su afán de expandirse y ocupar el mayor espacio posible, desparramando sus ramas por doquier, agarrándose a paredes y árboles hasta conseguir envolverlos con sus ramas y cubrirlos con sus hojas hasta hacerlos desaparecer. Ella utiliza, desde tiempo atrás, cuando no era mas que una simple aspirante a liberal, la táctica del trepado silencioso para hacerse con una parcela de influencia, no sólo en la política, también en la sociedad, con la que lanzarse después a la conquista del poder al más alto nivel.

     Su ilimitada ambición la ha convertido en una rara especie, entre humana y vegetal, capaz de sintetizar y mimetizar habilidades de ambas en una gran destreza para embaucar a los demás y alcanzar sus objetivos con suma facilidad. Ella se ha reinventado a si misma, incluso físicamente. Sólo hay que verla como se desenvuelve entre las masas, ya sean seguidores o detractores. Esté donde esté y por el motivo que esté siempre muestra el mismo rostro, el de una esfinge petrificada, hecha para afrontar cualquier embestida. Su hierática sonrisa de labios apretados no se inmuta. Su mirada siempre retadora no se desvía ni una milésima de su objetivo. La tensión de su rostro, y las arrugas por ella producidas, muestra a un ser implacable incluso con los suyos. Esa expresión, siempre alerta, es la de una mujer que busca continuamente la forma de llegar más alto. Es la señal de que aún no ha alcanzado su meta, de que no está dispuesta a ceder ni un ápice en su ambiciosa ascensión.

     Viéndola en actos públicos, sentada o de pie, en corros informales o ante un atril de conferenciante, junto a adeptos o a rivales, con la cabeza alta, moviéndola a un lado y otro cual periscopio de submarino oteando el horizonte en busca de un objetivo al que lazar su alegato cargado de desprecio, cualquiera diría que es una osada aspirante cuando en realidad es una mujer que no se detiene ante nada ni nadie.

     Con los labios apretados insinuando esa sonrisa que se resiste a salir, como si no quisiera hablar o, mejor aún, dando a entender que su condición le impide hacerlo, pero siempre a punto para lanzar, en el momento oportuno, cuando sabe que hace más daño, la carga de profundidad justa para dejar claro ante los asistentes que ahí está ella, y que seguirá estando, pese a quien pese.

     Una mujer segura, rodeada y arropada por sus incondicionales, no tanto por convicción como por conveniencia, de ello se encarga ella, que no olvida premiar su lealtad con beneficiosas ganancias. Al igual que la enredadera expande sus ramas enmarañando su entorno, ella extiende sus innumerables influencias para alzarse con el poder absoluto, sin dar tregua a los que pretenden hacerle frente.

     Una mujer en fin, mas parecida a una hiedra sumida en su silencioso trepar, que a un simple ser humano.

 

© PCB

Etiquetas: ,

09/04/2008 19:43 Autor: pepecobodice. #. Tema: Reflexiones Hay 1 comentario.

El eco de un estornudo lejano

     Todo empezó una mañana de un día cualquiera, hacía sol como podía estar nublado incluso lloviendo. Pero no, ese día, el sol brillaba como suele hacerlo todos los días de verano en un lugar como aquel, más cerca del trópico que del polo. Era temprano, con lo que la temperatura aún no había alcanzado los treinta grados, pero eso poco importaba, el calor se hacía sentir igual. Un calor húmedo, pegajoso, del que no te deja dormir por la noche, del que hace que la ropa se pegue al cuerpo haciéndola incómoda, molesta, sobrante. Aquella mañana, que no tenía nada de especial porque se presentaba tan aburrida y monótona como la anterior y como la anterior a ésta y a la anterior de la anterior de la anterior… hasta alcanzar, quien sabe, la primera mañana en aquel lugar, tan lejos en el tiempo como lo estaba el propio lugar de los demás lugares conocidos, Braulio se levantó cansado, con una pereza que, por otra parte, no era nada nuevo en él. Pero aún así, aquel día la pereza era mayor, como si durante la noche su cuerpo hubiese soportado un peso fuera de lo común. Se sentó en el borde de la cama y con un gesto cansino, como si incluso eso le costase un esfuerzo descomunal, intentó emitir su consabido primer estornudo.

     Braulio siempre estornudaba al levantarse, o mejor dicho, unos instantes antes de hacerlo, porque el estornudo le venía en ese intervalo de tiempo que hay entre incorporarse y ponerse de pie, en el instante justo en que, sentado en el borde de la cama, pensaba que en realidad no sabía para que se levantaba, porque después de todo, el levantarse no le reportaba nada nuevo, ni bueno ni malo, simplemente no le aportaba nada a su vida, al menos eso creía él. Pero, a pesar de ello o por causa de ello, seguía levantándose cada día a la misma hora, invariablemente a las seis y cuarenta y un minuto de la mañana, una hora, tan buena o tan mala, según se mire, como cualquier otra. Braulio no recordaba un solo día que se hubiese levantado sin haber estornudado, incluso estaba convencido de que si algún día no lo hacía, significaría que el fin había llegado.

     A esas alturas de la vida, el estornudo mañanero era para Braulio su particular seña de identidad, la prueba irrefutable de que, una vez más, había sobrevivido a los oscuros aconteceres nocturnos y llegado con vida al inicio de un nuevo día. Para sus vecinos, que cuidaban de él como si fuera el último bastión de una época gloriosa, era la señal de que ya había amanecido y por tanto la hora de levantarse. Después de ese primer y único estornudo diario no habría otro hasta el día siguiente a la misma hora. Era como un reloj biológico que, desde el inicio de los tiempos, diera la hora exacta una vez al día, marcando el inicio de la nueva jornada para los habitantes de Padalmires, una aldea  perdida en el valle del An Darax.

     Pero aquella mañana, idéntica a las demás vividas en aquel lugar, ocurrió algo diferente, algo casi imperceptible, insignificante, sin apenas trascendencia, una de aquellas cosas que por lo general cuando ocurren siempre decimos: “No importa, no pasa nada”, y que después descubrimos, demasiado tarde, que sí importaba y que naturalmente sí pasaba algo. Aquella mañana, sin saberlo y ser consciente de ello, Braulio desencadenó la mayor de las catástrofes conocidas. Aquella mañana de un día cualquiera, Braulio no estornudó y con ese no estornudo alteró el curso de la cosas y con ello, la vida en aquella pequeña aldea sufrió una ligera alteración cuyas consecuencias han llegado a nuestros días. Aquella mañana el vecino de Braulio, como era de esperar, no oyó su estornudo y no se despertó, siguió durmiendo con la seguridad que da saber que el vecino te despertará invariablemente a la hora en punto en que suelte su primer y único estornudo. Aquel día, al no levantarse, el vecino de Braulio no hizo lo que tenía que hacer y la aldea perdió para siempre su oportunidad.

     El vecino de Braulio era el alcalde de Padalmires y ese día debía acudir a la capital para presentar en el gobierno civil las alegaciones a la solicitud para la construcción, en su termino municipal, del único instituto de enseñanza media que iba a tener la comarca. Los padalmireses confiaban en el instituto como revitalizador de la aldea para evitar la despoblación que venían padeciendo durante los últimos años, por ello habían dado todas las facilidades para que les fuera adjudicado. Pero el día de la verdad, aquel día en que el alcalde debía lucirse ante los capitalinos, Braulio no estornudó, el alcalde no se despertó, el gobierno civil adjudicó el instituto a otro municipio, y la pequeña aldea siguió siendo pequeña y, cada vez, más deshabitada. Aquel día, como Braulio siempre había temido, fue el inicio del fin de Padalmires.

     Han pasado los años y allí sólo quedan casas derruidas, la vegetación ha inundado lo que antaño fueron calles y el último habitante hace años que la abandonó. Sin embargo, según cuentan los que han estado allí al amanecer, cada día, a las seis y cuarenta y un minuto de la mañana, se oye, como el eco de un lamento lejano, un estornudo.

 

© PCB

Etiquetas:

11/04/2008 18:56 Autor: pepecobodice. #. Tema: Narraciones Hay 1 comentario.

"Capitán, mande firmes" –mujer manda, militar obedece–

20080415185934-chacon-1.jpg

    Mujer, joven y embarazada mandando poner firmes a los militares. ¿Quién da más? Puede que para los nacidos a partir de 1980, pongamos por caso, esta imagen no les resulte ni tan siquiera llamativa. Puede, incluso, que no entiendan por qué tanto revuelo en los medios de comunicación, y que tengan una percepción distorsionada al relacionarlo sólo con el hecho, insólito, del embarazo de la ministra. Eso demostraría que, después de todo, para esas generaciones entra dentro de la normalidad que sea una mujer quien mande al ejército. ¿Por qué no lo habría de ser, si ellas también son soldadas, alférezas, tenientas, capitanas y algún día generalas?

     Pero, para los que nacimos mucho antes de esa fecha, no deja de tener su significado. Porque, entre otras cosas, crecimos y vivimos mirando con lupa las decisiones y acciones de los gobernantes de turno, buscando en ellas –como quien busca los tres pies del gato– segundas y terceras lectura que nos aclararan el por qué de las cosas. Para nosotros, que incluso hacíamos debates después de ver una película de arte y ensayo y buscábamos en ella metáforas y mensajes subliminales sobre la situación mundial, el nombramiento de una mujer como ministra de defensa es, cuanto menos, la constatación de que algo hemos avanzado. No dejamos de considerarlo importante por el hecho de que ya sea considerado normal y, además, queremos que lo sea. Porque con ello, nos sentimos un poco mejor, incluso los que pensamos que no debería haber ejército.

     Poner a una mujer a dirigir a los militares apenas unos días después de que uno de ellos matara con su arma reglamentaria a la que había sido su mujer y madre de su hijo, al que ni siquiera evitó el trance de presenciar cómo la asesinaba y luego se suicidaba, es, y una vez mas sale a relucir lo de buscar tres pies al gato, una segunda lectura del acto de nombramiento en sí. Evidentemente, un acontecimiento –nombramiento de la ministra– no tiene nada que ver con el otro –asesinato de la mujer y posterior suicidio de su asesino–. Sin embargo, la coincidencia en el tiempo de ambos, permite hacer esa segunda lectura y con ella innumerables conjeturas sobre lo acertado del nombramiento.

     Ver a la flamante ministra, con su barriga de siete meses, pasando revista a una compañía de militares uniformados y ordenando a un capitán que mande poner firmes a la tropa, es sumamente refrescante. Pero lo es mucho más imaginar el escozor que en algunos de los uniformados de alta graduación debió producir semejante estampa. “Normalidad” –invoca el presidente para referirse a que una mujer dirija el ejército– “en otros países de nuestro entorno ya es así desde hace tiempo” –añade–. Sí, claro, pero es que aquí, el ejército, siempre será el ejército.

     Independientemente de que tener una ministra de defensa sea una novedad sin dejar de ser un signo de normalidad democrática, lo que de verdad es novedoso es que haya más ministras que ministros. Si en la anterior legislatura, los sectores más progresistas de los países colindantes elevaron a ZP a la categoría de héroe por, entre otras cosas, haber legalizado el matrimonio homosexual y lo convirtieron en el presidente de gobierno ideal, en esta, pueden hacerlo santo –con permiso de Benedicto– por haber hecho posible la igualdad entre hombres y mujeres.

 

© PCB

Etiquetas: ,

15/04/2008 19:02 Autor: pepecobodice. #. Tema: Reflexiones Hay 1 comentario.

Moscas, moscones y parásitos

20080416201024-mosca.jpg

     Descansado me quedo tras la certeza de que mis fracasos en el arte de ligar no se debe a mi cuerpo nada atlético. Ahora ya se que lo que me falta es ese aire sexy que al parecer es lo mas efectivo, al menos en las moscas. Me pregunto cómo se habrán tomado este descubrimiento todos aquellos que se pasan más horas en el gimnasio que en su propia vida con el único fin de moldear su amado cuerpo para así estar más atractivos y ligar más. Supongo que a más de uno esta noticia le provocará una depresión. Tanto sacrifico en las máquinas de aumentar pectorales, tanto esfuerzo en la bici estática, tanto sudor derramado levantando pesas, y tantos kilómetros hechos en la cinta para que ahora todo ese esfuerzo caiga en saco roto, para que después de años modelando abdominales, fortaleciendo bíceps y depilando los pelos de pecho, piernas, brazos y sobacos, resulte que todo era un timo, que eso no ayuda en nada para ligar, mas bien todo lo contrario.

     Estoy verdaderamente intrigado con lo que pasará con el amigo de la pareja que cada día cacaraquean en Escenas de Matrimonio. Sí, ese cuyo papel se limita a decir cuatro frases sin sentido con la excusa de salir exhibiendo el resultado de las horas de gimnasio que se pega. A la vista de este estudio, los guionistas deberían hacer una reflexión sobre la utilidad de dicho personaje y de paso cargarse la serie sin contemplaciones. Porque ahora se entiende mejor el odio que se tienen entre ellos, como dice el estudio: “en el flirteo prima la ley del más sexy”. Y está claro que de eso anda bastante escasos.

     Claro que lo mejor de todo esto es la extrapolación del comportamiento de la mosca al comportamiento humano. Desconozco en que se basan para hacerlo, pero resulta chocante que ambos comportamientos sean tan parecidos. Eso me hace pensar en la película La Mosca, y recordando lo que pasaba en ella, entiendo los paralelismos entre ellas y nosotros. En al película, sobre todo la versión más moderna, la atracción de la chica por el protagonista aumentaba a medida que su conversión en mosca se hacía irreversible.

     Me temo que a partir de ahora empezará la decadencia de los gimnasios y con ella la obsesión de parecer armarios más que personas. Pero como la inventiva humana no tiene límites, alguien tendrá la brillante idea de reconvertirlos en criaderos de moscas para que nos enseñen el auténtico comportamiento en el flirteo y seducción sexual. Y por supuesto, no faltará quien comercialice un atractivo perfume a base de feromonas de mosca que, naturalmente, publicitaran los Beckam.

 

© PCB

Etiquetas: ,

16/04/2008 20:11 Autor: pepecobodice. #. Tema: Reflexiones Hay 1 comentario.

Las Marías, ¿retrato de unas locas?

20080417191958-las-marias-1.jpg

   

      De perdedores está el mundo lleno, y si alguien busca una imagen para ilustrarlo, aquí la tiene. Las Marías, dos hermanas que sufrieron en sus carnes las miserias de una guerra civil y la sed de venganza de los que la ganaron, los vencedores como se llaman a si mismos. A buen seguro que, superado el trauma de la guerra e instaurada de nuevo la normalidad –entre comillas– en la vida de los que sobrevivieron, ver pasear por la calles de Santiago de Compostela a las dos hermanas debió ser un divertido entretenimiento, al menos para los que desconocían quienes eran. Para éstos, Coralia y Maruxa Fandiño, debían ser dos locas solteronas –las locas siempre eran solteronas y locas a consecuencia de ello– que salían a pasear arregladas con una ropa y un maquillaje colorido y extravagante, seguramente de cuando eran jóvenes. En cambio, para los que conocían su pasado, verlas pasear debía despertar en ellos sentimientos contradictorios según el color de cada uno. A los vencedores, posiblemente al principio les producía cierta satisfacción al verlas como la prueba viviente de su superioridad, aunque con el pasar de los años la satisfacción debió convertirse en vergüenza al mostrarles las atrocidades que fueron capaces de hacer. A los vencidos, sin embargo, para los que seguramente fueron la imagen viva de la miseria humana, debieron ser una especie de revulsivo para no olvidar lo que vivieron y también, por que no, un soplo de libertad en el asfixiante mundo en el que vivían, porque a pesar de todo, las hermanas seguían siendo ellas mismas.

     Sus rostros reflejan nítidamente lo que debieron ser sus vidas desde el fatídico día en que los falangistas les hicieron la primera visita, veintipocos años tenían. Sus miradas sin vida muestran el horror de lo que sus ojos, secos y hundidos, debieron contemplar en esas largas sesiones de tortura a las que las sometieron. La expresión de sus caras, tristes hasta el hastío, reflejan el miedo acumulado, las pronunciadas comisuras de unos labios ajados, cerrados, apretados, que parecen querer proteger unas bocas hundidas porque ni dientes le quedan ya, hacen más siniestro el semblante. Ahí, una junto a la otra, cogidas del brazo, mostrando lo que son, lo que queda de dos jóvenes a las que un mal día una estúpida guerra civil y el odio de unos, arrebataron lo que eran, pero no sus ganas de vivir, Las Marías lanzaban al mundo sus miradas perdidas, pero al mismo tiempo desafiantes. Porque a pesar de lo sufrido, no estaban dispuestas a pasar desapercibidas, por eso maquillaban sus rostros con polvos de arroz, piropeaban a los hombre y manifestaban su locura como acto de rebeldía contra la sociedad.

     Al leer hoy la noticia y ver la foto en el diario, a raiz del documental Coralia e Maruxa, as irmás Fandiño de Xosé Rivadulla Corcón, me han venido a la memoria otras hermanas. Nuria y Julia Colomer, mellizas y de familia burguesa, del bando de los vencedores que, al igual que aquellas y por distintas razones, la guerra civil las marcó de por vida. Solteras, ancladas en el pasado y algo locas, murieron a manos de Oracio Benavides, un joven con pasado tan desdichado como el de ellas, un desafortunado domingo de mayo de 1981, mientras el país estaba pendiente del desenlace del asalto al Banco Central de Barcelona.

     Vidas similares –salvando las distancias– las de las hermanas Fandiño y Colomer, sólo que mientras que Coralia y Maruxa Fandiño fueron reales, Nuria y Julia Colomer sólo son ficción, personajes secundarios en la vida de Oracio Benavides, narrada en la novela Un Libro con Tapas de Seda Roja, de la que soy autor.

© PCB

 

Etiquetas: , ,

17/04/2008 19:21 Autor: pepecobodice. #. Tema: Reflexiones Hay 1 comentario.

Azucena es nombre de flor

20080418200327-azucena.jpg

      Azucena es nombre de flor, la flor preferida de su madre. Por eso, cuando ella nació, la llamó Azucena. Fue una niña modelo y como era hija única, sus padres la cuidaron y educaron con todo su amor, sin que le faltara de nada. Para su madre era como la muñeca que de niña siempre deseó, pero nunca pudo tener. La peinaba continuamente cuidando con esmero su larga cabellera rubia. La aseaba y vestía con vestidos primorosos, llenos de detalles florales, que ella misma bordaba y remataba con esplendidos encajes almidonados.

     Azucena, mas que una niña, era una princesa. Siempre vestida con bonitos vestidos blancos, como la flor que le daba nombre. Su pelo siempre peinado. Unas veces liso, con larga melena de finos hilos de oro. Otras rizado, con tirabuzones dorados. Y otras, con trenzas de puro oro de veinticuatro quilates. Su cara, siempre risueña y plena de felicidad, alegraba la de sus padres que día a día la veían crecer y no reparaban en gastos para que su hija, su única hija, fuera la mejor de todas y ella, agradecida, los amaba y respetaba como sólo una hija feliz es capaz de hacer.

     Azucena crecía y su belleza aumentaba. Con el paso del tiempo su cuerpo se transformaba en una bella y escultural figura que las demás niñas envidiaban. Y los niños, ya casi hombres, deseaban poseer. Un día que, sentada en la terraza de su casa, leía una triste historia de amor, vio a un joven arrancar una flor a través de la verja del jardín. Era una perfumada dalia que ese día había florecido para deleite de los que por allí pasaban. El joven se la llevó a sus labios y luego, mirando hacia donde Azucena estaba, la lanzó con un vigoroso impulso. La flor calló a sus pies y Azucena, ruborizada, no supo qué hacer. Embobada, lo miraba mientras él le lanzaba una pícara sonrisa que la perturbó. Después se marchó, y ella, con la dalia a sus pies, se quedó allí sentada suplicando que pronto regresara.

     Desde ese día, Azucena no fue la misma. La tristeza apareció por primera vez en su rostro y la desgana se instaló en ella. Su madre, preocupada, le preguntaba qué le sucedía y ella siempre callaba. Día tras día salía a la terraza y esperaba la llegada del joven que le había arrebatado el corazón. Pero día tras día volvía dentro de casa triste y abatida por la ausencia de su presencia. Con el paso del tiempo se convirtió en una mujer triste y apenada y sus padres, ya mayores, no sabían que le sucedía y no podían ayudarla. Llamaron a médicos de todas las especialidades, pero ninguno halló dolencia alguna que justificara su abatimiento, aunque todos le recetaron medicinas y remedios curativos para el mal que la embargaba.

     Los años pasaban y con ellos, Azucena envejecía. Sus padres murieron y ella sola en la bonita casa se quedó. Su pelo ya no brillaba como finos hilos de oro, su piel dejó de ser fina y suave, y su cara perdía con los días el color rosado y alegre de cuando era joven. Su esbelta figura fue transformándose en una fofa y gruesa escultura y sus vestidos ya no eran del blanco puro de la flor que le dio nombre.

     Azucena, convertida en una vieja triste y amargada, pasaba los días sentada en la terraza, recordando el día en que aquel joven la miró. Un día reparó que en el suelo aún quedaban restos de aquella dalia que, con tanto amor, él le lanzó. Azucena, mirando los restos de aquella flor, comprendió que aquel día, con su indecisión, evitó lo que habría sido su gran historia de amor. De sus ojos brotaron lágrimas de dolor que al suelo fueron a parar, regando sin querer el fino polvo de la dalia del amor que de nuevo floreció. Azucena la cogió y la besó. Entonces vio al joven sonriendo al otro lado de la verja y ella corriendo fue tras él. Por fin, después de tantos años, su sueño se hizo realidad y Azucena volvió a sonreír y ser feliz.

     Las vecinas la encontraron sentada en su butaca en la terraza, tenía en sus manos una dalia seca y su semblante reflejaba la felicidad que había tenido de niña. Azucena, que  había quedado huérfana con apenas tres años, vivió sola en la casa gracias al cuidado de sus vecinas y había muerto apenas cumplidos los treinta años, aunque, viendo su cara, parecía que hubiesen pasado sesenta.

     

                                                           F  I  N

© PCB

Etiquetas: , ,

18/04/2008 20:03 Autor: pepecobodice. #. Tema: Narraciones Hay 1 comentario.

A propósito de Rodolfo Chikilicuatre

20080421191627-chiquilicuatre.jpg

      Antes de nada, algunas consideraciones sobre el tema:

  • Eurovisión es un departamento de Operaciones de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), que a su vez es la mayor asociación nacional de radiodifusión en el mundo.
  • El festival de Eurovisión es una competición entre las cadenas de televisión asociadas a la UER.
  • Los artistas que participan en el festival lo hacen representando a la cadena de televisión, no al país.
  • Por esa razón es la cadena de televisión la que tiene la potestad de elegir a su representante.

 

     El fenómeno de Chikilicuatre y su Chiki Chiki es una broma a la que simplemente se le ha dejado seguir su curso sin que nadie en el momento oportuno, la haya parado. Gracias a una bien planificada y mejor ejecutada campaña de marketing, lo que empezó como un reto en un programa de televisión de una cadena, que ni siquiera es socia de la UER –La Sexta–, ha ido engordando y acaparando seguidores que la han catapultado hasta el punto de no retorno. Sencillamente porque nadie podía pararla, y si podía, no se atrevió a hacerlo, sabedor de lo que ello significaría. Así pues, TVE se encontró un buen día que iba a ser representada, en tan magno acontecimiento, por un buen actor interpretando a un mal cantante. Naturalmente con el disgusto de los defensores a ultranza del festival que siguen considerándolo el escaparate de los valores patrios, por ello se sienten humillados ante tamaña astracanada –Martín Ferrand en un artículo en ABC se despachó a gusto haciendo un difícil número de tergiversación de la realidad al mezclar a Zapatero y su política en todo este tinglado–.

     Pero Chikilicuatre no es ninguna novedad en este festival. Hace ya años que otras televisiones han presentado, como cantantes, a personajes cuanto menos pintorescos. Por eso y porque el concurso no deja de ser una pantomima, no debería disgustar que a TVE la represente semejante artista, que lo es, de eso no cabe duda. Porque hay que tener tablas para mantener vivo el personaje mas allá de la estricta representación de unos minutos en un programa semanal. El problema es, que el personaje acabe doblegando al actor hasta el punto de suplantarlo, y que, cuando éste se quite la mascara, sea incapaz de ser él mismo. O, como apunta Ferran Monegal en su artículo de hoy, silenciar el nombre del actor a favor del nombre del personaje. ¿Quién recordará a David Fernández cuando Chikilicuatre sea engullido por la voracidad de la audiencia televisiva? ¿Cuántos de los que le aplauden saben que ese es su nombre?

     Para los que se sienten ofendidos ante la elección de Chikilicuatre y su guitarra Luciana les recomendaría que se relajen, que miren el espectáculo como lo que es. Porque al fin y al cabo es eso, puro espectáculo, además de un negocio que mueve miles de millones de Euros que se reparten entre pocos y al que, este año, una productora independiente y su cadena de televisión asociada, han querido hincar el diente y lo han conseguido. Claro que, a lo mejor esos ofendidos, lo son porque están viendo el negocio que han hecho otros y del que ellos ni rosco van a sacar. ¡Es sólo una suposición!  

    

     Pero, ¿Por qué éste y no otro de los candidatos?

  • Chikilicuatre es un personaje interpretado por un actor y creado por la productora El Terrat.
  • El Terrat, productora de Andreu Buenafuente, produce el programa de televisión Buenafuente que hace unas temporadas se emitía en Antena 3 y ahora en La Sexta de la que el Terrat es socio fundador junto a Mediapro y otros.
  • Algunos programas de entretenimiento de TVE son subcontratados a la productora Mediapro.
  • Buenafuente ya intentó hace unos años, cuando el programa se emitía en A3, introducir un representante suyo en el festival.
  • El actual director de TVE Javier Pons Tubio era director general de El Terrat de producciones cuando fue nombrado. ¿Lo sigue siendo aún?

 

     ¿A quien sorprende, a estas alturas, que Chikilicuatre sea el representante de TVE en Eurovisión? Pero, como he dicho al inicio de esta reflexión, la elección de su representante es potestad de la cadena de televisión a la que representa.

     Que ustedes disfruten del festival, y al que no le guste, pues, sencillamente, que mire otra cosa.

 

© PCB

Etiquetas: , , ,

21/04/2008 19:17 Autor: pepecobodice. #. Tema: Reflexiones Hay 1 comentario.

Por Sant Jordi, un libro y una rosa

20080422194057-rosa-sant-jordi-2008.jpg

    Un libro

    

   Cuando abrió el libro tuvo el presentimiento de que abría una puerta a un mundo desconocido y no iba desencaminado. La primera página estaba en blanco, pero no le dio importancia, todos los libro tenían la primera página en blanco. El chasquido del papel al pasar la siguiente hoja le resultó agradable, presagiaba aventuras sin fin. Sin embargo, al ver la página también en blanco se estremeció. Por unos segundos dudó, no supo si seguir o dejarlo ahí. Pero la curiosidad por saber qué ocultaba, hizo que sus dedos cogieran otra hoja y de nuevo el chasquido, el presagio, y la decepción al comprobar que la tercera estaba tan blanca como las anteriores. Sorprendido por el misterio pasó la cuarta y tras ésta la quinta y así hasta la última hoja. El desconcierto se adueñó de él, no entendía cómo alguien podía escribir un libro en blanco. ¿Qué sentido tenía escribir un libro sin escribirlo? –preguntó sin obtener respuesta–. Cerró la tapa y dejó el libro sobre la mesa. El niño, abrumado por lo que acababa de ver, se fue a jugar.

Al día siguiente, cuando se levantó, vio el libro sobre la mesa. Lo miró y por unos instantes estuvo a punto de abrirlo, pero algo se lo impidió. De nuevo lo abandonó y se fue a jugar. Lo mismo sucedió en los días sucesivos, lo miraba, acercaba su mano, y cuando estaba a punto de abrirlo, algo le decía que no debía hacerlo. Pasaron los días y los años, el niño creció y el libro siguió allí, cerrado sobre la mesa, como él lo dejó aquel día ya lejano que lo hojeó sin comprender lo que no había escrito en él.

     Un día oyó en la TV una historia sobre un libro extraordinario que alguien había escrito en la antigüedad. Según contaron, lo que había escrito en él era tan terrible que nadie se atrevió jamás a leerlo. El libro –dijeron entonces– estaba guardado en una urna de acero con siete cerrojos y siete llaves para que nadie pudiera abrirlo. Porque si se abría todo lo escrito en él se haría realidad y el mundo dejaría de ser mundo.

     El niño, que ya era hombre, se acordó entonces del libro no escrito que hojeó de niño y se le ocurrió que tal vez lo que sucedió entonces fue que no entendió lo que había escrito en él, ¡habían pasado tantos años! Fue a la mesa y ante el libro miró la tapa trasera, la acarició y sin proponérselo sus dedos la cogieron y la abrieron. Como entonces, presintió que se adentraba en un mundo extraordinario, y como entonces, fue pasando las hojas hacia atrás. Mas que leer devoraba lo que había escrito, sumergido en el apasionante mundo que allí se describía no se percató del paso del tiempo. Cuando al fin leyó la última página, que era la primera, el hombre, otra vez niño, comprendió.

                                     

                               FIN

© PCB

Etiquetas: , , ,

22/04/2008 22:25 Autor: pepecobodice. #. Tema: Narraciones Hay 1 comentario.

Mirando un cuadro

20080425170354-turner-la-villa-del-poeta-pope.jpg

      Escena bucólica la pintada, que no retratada, por J.M.W. Turner en 1807. Muestra la lentitud del paso del tiempo en un entorno tranquilo, casi idílico. Donde sus únicos ocupantes charlan entre ellos de las cosas que le son mas cercanas. Ignorando los convulsos tiempos que les ha tocado vivir, como las guerras napoleónicas, que tal vez conocen de lejos, como algo que ocurre en otros lugares, tan remotos que no merece la pena, ni siquiera, tener en cuenta.

     A lo lejos se ve, entre la frondosa vegetación y a orillas del Tamesis a su paso por la localidad de Twickenham, no muy lejos de Londres, la villa que fue casa del poeta Alexander Pope. Quién sabe sí, mientras el pintor pintaba, el poeta estaría imbuido en la traducción de la Ilíada o en la creación de uno de sus poemas dedicado a su admirado Isaac Newton. En fin, conjeturas de simple admirador con una imaginación que va más allá de lo real. Más cerca del cual están, en el borde del río, los dos barqueros preparando la barca con la que, seguramente, trasladarán a la otra orilla las ovejas que esperan plácidamente. En silencio hacen su trabajo, sin hacerse notar. Como si allí no hubiese nadie, los dos hombres siguen en su quehacer sin alterar el orden de las cosas.

     Alejada de ellos y mas cerca del observador, una mujer habla, casi susurrando al oído, con su acompañante que escucha atentamente mientras los tres lugareños los observan. ¿Qué está diciéndole para que él escuche absorto, con la cabeza ligeramente bajada, mirando al suelo? Posiblemente que deben regresar, que es tarde y les queda mucho camino hasta casa. O, puede que le haga una confidencia personal. O, un comentario sobre los tres que tienen delante. Fuese lo que fuere que le esté diciendo, llama la atención la quietud del momento, y no es redundante aún tratandose de un cuadro. Porque precisamente, lo que atrae de él es eso, la paz y tranquilidad que desprende. Sólo hay que fijarse en las ovejas que ni siquiera están de pie.

     La luz de media tarde, o de una temprana mañana, inunda el paisaje dando a la escena el contrapunto justo de melancolía de la que hace gala. El tono brumoso del ambiente, sobre todo en la larga distancia, nos puede hacer pensar que estamos ante una incipiente mañana de primavera. Pero, la proliferación de nubes que, desde el margen izquierdo, van adueñándose de la casi totalidad del cielo, nos hacen creer que la escena transcurre una tarde, también de primavera. En cualquier caso, la esencia del cuadro no cambia y, aunque desconozco lo que motivó al pintor para plasmar esta escena, al margen claro del homenaje a un admirado poeta de su tiempo que vivía en aquella villa –el título que dio a la obra así lo atestigua “Pope’s villa at Twickenham”–, me inclino a pensar que fue la necesidad de tranquilidad y de alejarse de la ruidosa vida londinense, lo que le llevó a pintarlo.

     Una vida bucólica que, entonces como ahora, anhelamos vivir quienes no la tenemos.

 

© PCB

Etiquetas: , ,

25/04/2008 17:04 Autor: pepecobodice. #. Tema: Narraciones Hay 1 comentario.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]