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Por la plaza del mercado

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     Pasa un perro. Pasa un gato. Pasa un viejo fumando. Pasa un repartidor. Pasa una mujer con el carro de la compra. Pasa otra mujer con una cesta. Pasa un joven. Pasa una chica con una bolsa de plástico. Pasa un chico con las manos en los bolsillos. Pasa otra chica con un perro. Pasa un señor mayor en silla de ruedas que empuja un joven, ¿su hijo? o ¿su nieto? Pasa una pareja con un bebé en el carrito. Pasa un mozo empujando una carretilla. Pasa un abuelo renqueante. Pasa una abuela con el bolso en bandolera. Pasan dos estudiantes riendo. Pasa una mujer hablando por el móvil. Pasan dos hombres con sus perros que se ladran al cruzarse. Pasan dos mujeres que se encuentran, se paran, se besan y se quedan hablando. Pasa un hombre con un perro que se une a las dos mujeres que hablan. Pasa otro hombre con una bicicleta. Pasa una abuela con un perro. Pasa un árabe. Pasa una señora con bufanda tirando de un carro de la compra. Pasa una señora gorda. Pasa un joven con cresta. Pasa una chica con botas de montar. Pasa otra chica sonándose los mocos. Pasa una dependienta ¿de carnicería?, ¿pescadería?, o ¿pollería?, el delantal blanco la delata. Se acerca la camarera con el cortado y el agua que he pedido. Pasa un hombre con una gorra y sobre esta una linterna emulando los cascos de los mineros. Pasan cuatro chicas por la acera de la derecha, miran escaparates. Pasa un hombre mirando dentro de una bolsa de plástico. Pasa un chico con barba y un periódico en la mano. Pasa una pareja con las manos entrelazadas. Pasa una chica con pantalón verde hablando por el móvil. Pasa una mujer con un carrito de bebé cargado con la compra. Pasa una mujer con un perro blanco. Pasa un grupo de cinco hombre hablando. Pasa un hombre con pantalón corto y camiseta playera. Pasa un coche que toca el claxon. Pasa un camión de BCNeta. Pasa un hombre vestido de marrón con un gorro de lana blanco que se me acerca para venderme calcetines negros, “También llevo de rayas”, dice. Pasan tres mujeres árabes con la cabeza cubierta por un velo, las acompaña una más joven sin velo, pantalones tejanos, chaqueta rosa y botas altas. Pasa una chica cartera empujando el carrito de las cartas. En el centro de la plaza ladra un perro a un niño chico que se le acerca. Llega un barrendero con su vehiculo de BCNeta. Pasa un abuelo con gorra y una barra de pan bajo el brazo. Vuelven a pasar las mujeres árabes, la joven sin velo come una pasta. Pasan dos jóvenes con pinta raperos, se cruzan con una abuela que los mira con indiferencia.

     Me levanto y entro en el bar para pagar. La camarera le dice a la cajera que me cobre un cortado y un punta fina. Le pregunto qué es un punta fina. Me dice que es su bolígrafo con el que apunta lo que piden los clientes, que lo ha perdido y va loca buscándolo. Se disculpa y dice a la cajera que es un cortado y un agua mineral. Pago, les digo hasta pronto y me voy. La mañana es fría y está nublado. Por la plaza del mercado de la Barceloneta sigue pasando gente.

 

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29/01/2012 13:40 pepecobodice #. Reflexiones No hay comentarios. Comentar.

Chulería imperecedera

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     Del término “Chulo”, el Diccionario de la Lengua Española dice: “Que habla y obra con chulería”, en su primera acepción. “Chulesco”, en la segunda. Y “Lindo, bonito, gracioso”, en la tercera. Todas ellas como adjetivo. Hay otras acepciones como nombre masculino, la octava dice “Rufián” que el mismo diccionario define como: “Hombre sin honor, perverso, despreciable”.

     La chulería con la que el expresidente de la Diputación de Castellón hace y deshace a su antojo lo define bastante bien. Lo de lindo, bonito y gracioso lo dejaremos para uso exclusivo de sus incondicionales y adictos (“Unidos o agregados a otro u otros para entender en algún asunto o desempeñar algún cargo o ministerio”, dice de ellos el diccionario). Que los tiene, y en gran número, y siempre dispuestos a dar la cara, y lo que sea necesario, por él. Este individuo es todo un personaje (“Persona singular que destaca por su forma peculiar de ser o de actuar”, dice la nueva definición propuesta para la vigésima tercera edición del diccionario que está en preparación) en su tierra, donde lleva toda su vida haciendo lo que le viene en gana sin que nadie ponga fin a sus desmanes (“Exceso, desorden, tropelía”, dice de ello el diccionario). Ahora, tras años de diligencias judiciales, el juez ha abierto juicio oral por los delitos (“Culpa, quebrantamiento de la ley”) fiscales que le imputa y le ha impuesto una fianza (“Presentar ante el juez persona o bienes que queden obligados al pago en caso de faltar el principal a su obligación”). Pero el acusado dice que es inocente (“Que no daña, que no es nocivo”) y presentará recurso ante el Tribunal Constitucional. La chulería, pues, de este sujeto (“Espíritu humano, considerado en oposición al mundo externo, en cualquiera de las relaciones de sensibilidad o de conocimiento, y también en oposición a sí mismo como término de conciencia”, según lo define el diccionario en su cuarta acepción como término filosófico) es imperecedera (“Inmortal o eterna”, dice también el diccionario).

     ¿Será consciente de su tragedia? Porque, un tipo que oculta permanentemente, de día y de noche, su mirada tras los cristales oscuros de unas gafas de sol tiene que ser, además de chulesco, un desgraciado (“Falto de gracia y atractivo. Que inspira compasión o menosprecio”). ¡Lo dice el diccionario! 

 

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24/01/2012 16:47 pepecobodice #. Reflexiones No hay comentarios. Comentar.

El ilustre desahuciado (cuento de un futuro no muy lejano)

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     Camina con la cabeza baja, la mirada perdida en la cuadricula que forman las baldosas en la acera, mirando sin ver porque ahí abajo poco hay que ver. Si acaso, y muy de vez en cuando, al toparse con una toma de agua, lee mentalmente la leyenda “Agua potable” estampada en la tapa metálica. Anda preocupado, ligeramente echado hacia delante, con los brazos a la espalda, la muñeca derecha cogida con la mano izquierda o viceversa, con pasos pausados, sin prisa, como si donde quiera que fuera, si es que va a alguna parte, le importara un comino. A veces parece dudar y durante unos instantes, imperceptibles para los que se cruzan con él, porque seguramente él mismo es imperceptible, que bastante tienen los atribulados peatones con sus preocupaciones como para ocuparse de uno que parece dudar. Durante unos instantes, decía, aminora la marcha, o parece que lo hace, y levanta ligeramente la cabeza, como si necesitara ver más allá para situarse y saber donde está. Son apenas unos segundos durante los cuales la rutina del andar cabizbajo se rompe y con ella parece que todo a su alrededor cambia. En ese tiempo, minúsculo, se produce una extraña situación donde todo lo que le rodea, como si lo esperaran a él, se detiene. Alguien que desde otra dimensión estuviese viendo esa porción de espacio tiempo vería cómo personas, coches, animales, hojas de los árboles y todo lo que tuviese vida, se quedan quietos durante ese breve espacio de tiempo. Y es esa quietud la que le da ánimos para seguir con su andar lánguido y mirada fijada en el suelo volviendo todo a la normalidad.

     Pensar, no se sabe si piensa, pero algo debe pensar. La mente, por maltrecha que esté, no para de trabajar y siempre tiene algo en qué pensar. Por tanto, la del paseante debe pensar en alguna cosa mientras camina cabizbajo y pensativo, valga la redundancia. Lo que sí hace es hablar, y lo hace para sí, musitando las palabras como si temiera que alguien ajeno las escuche. El movimiento de sus labios y los inapreciables movimientos de la musculatura facial que contrae y expande los rasgos de su rostro, muestran, a quienes le miran a la cara al cruzarse con él, a un hombre que habla solo. Pero eso, a estas alturas, a nadie extraña. Son infinidad las personas que caminan hablando solas, claro que eso tampoco es sinónimo de desvarío emocional o de otra índole, sino más bien consecuencia de una sociedad en la que la comunicación ha alcanzado cotas inimaginables, aunque solo sea para decir que se está en camino, a punto de llegar, o atrapado en un embotellamiento, cuando no contar insustanciales cotilleos sobre tal o cual. No es el caso, sin embargo. Nuestro paseante habla solo y lo hace para él, no lleva colgando de una de sus orejas el cable delator del manos libres que nos podría hacer pensar que habla con otra persona ¿su abogado, tal vez? Susurra, más que habla, una especie de letanía, un lamento repetitivo como quien reza una oración. Repite frases cortas y concisas sin aparente conexión entre sí para acabar lanzando al aire preguntas a las que parece no tener respuesta.

     Camina cabizbajo y alicaído, mostrando una imagen de dejadez extrema. Parece más viejo de lo que es. Su figura desgarbada muestra a una persona fofa y nada agraciada que en nada recuerda al figurín que fue cuando era objeto de deseo y blanco de piropos y alabanzas. De porte humilde y semblante triste, su mirada parece suplicar comprensión. Es uno de tantos, uno entre tantos, uno más en las hostiles calles de una gran ciudad. Nadie repara en él, a nadie importa, nadie se preocupa, es, como tantos otros, esquivado por la gran multitud. Hay ocasiones en que alguien lo reconoce y lo mira con desprecio, algún otro lo señala y sin pararse comenta con su acompañante: “Mira, ese es fulanito”. “¿No es ese zutano?”. “¡Quién lo ha visto y quién lo ve!”. “¡Pobre hombre, con lo que fue!”. “Se lo tiene bien merecido, por sinvergüenza”. Algunos incluso lo llaman por su nombre y se mofan preguntándole, entre risas y sorna, por sus negocios y fortuna amasada a la sombra de su familia política. Es entonces y solo entonces cuando detiene su lento caminar, yergue su figura, mira a los que le interpelan y con voz firme y la altivez de tiempos pasados les responde: “Vosotros no sabéis con quién estáis hablando”. A continuación el paseante inicia una confusa perorata sobre la lealtad, la razón, el deber y el honor que nadie escucha.

     Triste destino el del, antaño, ilustre y ahora desahuciado. Más aun si lo tuvo todo y, por un exceso de ego y una avaricia desmesurada, todo perdió.

 

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20/01/2012 18:39 pepecobodice #. Cuentos No hay comentarios. Comentar.

Los chiscos de San Antón

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     Cuando yo era chico, los chiscos se hacían la noche del 16 de enero, víspera del día de San Antón. Eran noches frías aquellas, pero el calor humano de amigos, vecinos y familiares las hacía más agradables. El viento helado bajaba de la sierra cortando la cara y aun así salíamos a recorrer las calles de chisco en chisco, bailando a su alrededor y saltando sobre las ascuas cuando las llamas se habían consumido. Era el inicio de la gran fiesta del pueblo (la del verano aun no existía). Después, cuando los chiscos languidecían, acudíamos todos a la plaza de la iglesia para disfrutar de un espectáculo único y añorado durante todo el año: el castillo de fuegos artificiales. La orquesta contratada para las fiestas (años más tarde sería el conjunto local Los Pjaecas) amenizaba la noche al son de pasodobles y charangas. El castillo no era un despliegue de carcasas atronadoras estilo Fallas, pero sí un espectáculo lleno de magia que nos hacía soñar. Cuando se apagaban las luces de la plaza, señal de que el castillo iba a empezar, el griterío de alegría dejaba paso al silencio más sepulcral, la espera había valido la pena, el “cohetero”, con la mecha encendida en la mano, se acercaba a las carretillas y las iba encendiendo y entonces empezaban su frenético girar silbando y escupiendo fuego. Los diablillos giraban y giraban hasta que iniciaban el ascenso propulsados por el fuego y emitiendo su peculiar silbido, los ¡oooh! de admiración llenaban la plaza cuando desaparecían en la oscuridad de la noche confundiéndose entre luceros y estrellas que esa noche acudían para ver quemar las barbas de San Antón. La cascada de fuego situada en el extremo sur de la plaza, donde se juntan las calles Encanto y López Prior, ponía el punto final del castillo. Era el castillo de San Antón, el más grande, vistoso y sonoro de la comarca. Al menos para nosotros lo era. Esa noche era mágica y cuando volvíamos a casa extenuados de tantas emociones nos acostábamos ansiosos para que llegara pronto la mañana siguiente, día de San Antón. El sueño nos vencía en un santiamén arrastrándonos a mundos fantásticos donde todo era diversión. Los acordes de la fanfarria y el estruendo de los cohetes se oían lejanos, después cada vez más cerca hasta que despertabas del todo y comprendías que ya había llegado. La banda de música y los cohetes nos avisaban que había amanecido y era hora de levantarse, San Antón ya estaba aquí. Ese día era el más grande e importante y había que disfrutarlo.

     Cuando se está en esa edad en que los problemas no existen, las preocupaciones están lejos y solo cuentan las ganas de vivir, todo es felicidad y lo único que importa es pasarlo bien. Aquellos años, los de mi infancia y primeros de adolescente, fueron los mejores de mi vida. Después, pasó lo que pasó y ya nada fue igual. Pero aquellos buenos recuerdos siguen ahí, inamovibles, archivados en la memoria, a resguardo del paso del tiempo y, de vez en cuando, me gusta acceder a ellos y revisarlos. Rememorarlos como si se tratara de una vieja película en la que algunos fotogramas se han deteriorado y las sombras ocupan lo que antes eran nítidas imágenes de hechos felices y personas que ya no están. Porque, después de todo, aquello fue el inicio y uno no puede, ni quiere, renunciar a lo que es.

     Cuando yo era chico, esta noche (16 de enero) era la noche de los chiscos de San Antón.

 

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16/01/2012 19:43 pepecobodice #. Reflexiones No hay comentarios. Comentar.

La señora grande y el malandrín

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     Ella es una señora grande, voluminosa, mastodóntica, de figura apabullante y porte abrupto cuya presencia nunca pasa desapercibida allá donde va. El espacio ocupado por su excepcional hechura aumenta por diez cuando habla y su aguardentosa voz irrumpe entre los presentes haciéndoles girar la cabeza para verla y oírla. Porque, una y otra cosa son experiencias únicas tratándose de tan singular personalidad. Española de bien (como la quiere Intereconomía), valenciana de pura cepa, fallera y arrocera, templá, bien puesta y mejor plantá, como gusta a su nutrido grupo de admiradores. Lo que dice sienta cátedra entre los suyos y sonrojo entre la oposición. Amiga de sus amigos, está siempre dispuesta a echar una mano y no hace ascos a los agradecimientos, eso sí, sin pasarse. No como otros, cuya avaricia termina sentándolos en el banquillo de los acusados. La temperamental Rita nunca se altera, o casi nunca. Pero, cuando lo hace, no hay mascletá que la supere. Y el otro día, en la rueda de prensa posterior a la junta de gobierno del ayuntamiento que preside, se alteró ante la insistencia de esos periodistas “rojos” que no paran de azuzarla. Para tan singular dama, que le regalen un bolso de una firma de lujo es algo habitual, aunque el regalador esté implicado en una trama corrupta. Cansada de tanta hipocresía dijo que “todos los políticos y funcionarios de este país han recibido regalos” y se quedó más ancha que larga. Ceño fruncido, boca ladeada, cejas arqueadas y ojos espasmódicos, la alcaldesa ha mostrado lo harta que está de que siempre la señalen y, como animal acorralado, ha hecho lo propio: señalar a los demás. Y así ha lanzado al viento esta especie de epitafio: “Un bolso de Louis Vuitton es un regalo habitual pero hay regalos más caros y a mí nunca me han regalado ningún equipamiento deportivo, ni áticos, ni un ERE”. ¿Tiene o no tiene bemoles la alcaldesa?

     Él, ni es grande ni es señor. De presencia mas bien vulgar, cuando llega apenas se le ve. Confundido entre el montón su voz apenas sobresale con lo que las miradas se posan en él más por lo que representa que por lo que muestra o dice. Semblante amable, cuando lo escudriñas asusta. Ojos entornados y enrojecidos parecen querer ocultar largas horas pasadas en vela. Sonrisa forzada que esconde la desazón de quien se sabe delatado. El exdirector general de Trabajo y Seguridad Social de la Junta de Andalucía, tampoco es un gran señor. Es, si acaso, un malandrín que presuntamente usó el dinero público a su antojo. Repartiendo los ERE entre amigos y familiares y dando a su chofer subvenciones con las que pagaba a camellos de postín que le proveían de drogas para consumir conjuntamente en fiestas pagadas, como no, con dinero público. El chofer, en un intento de no cargar solo con todo el peso de la ley, ha cantado, y no precisamente por bulerías. Ha señalado a su jefe y éste se ha enfadado y hundido por lo que, dice, son acusaciones totalmente falsas. Francisco Javier ni siquiera tiene un bolso de lujo que lucir. A él, que se sepa, ninguna trama corrupta le regalaba nada. Porque él, presuntamente, era la trama.

     La señora grande y el malandrín son solo dos ejemplos de la fauna que ostenta el poder es este país. Da igual el signo político, el dinero y los artículos de lujo valen y brillan igual para unos y otros. La diferencia quizá esté en que unos siempre encuentran una coartada y se aferran a ella seguros de que al final prevalecerá y los otros, llevados más por su ignorancia en esas artes que por su buena fe, niegan los hechos hasta la extenuación convencidos de que lo hacían bien.

 

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15/01/2012 12:06 pepecobodice #. Reflexiones Hay 1 comentario.

Normal, lo que se dice normal, la chica no es

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     La chica de la foto, aunque parezca lo contrario, no es “una cabeza de chorlito”. Al menos eso ha dicho ella en una entrevista para el periódico británico The Mirror. La chica de la foto “se siente como una chica normal”, también lo ha dicho ella. La chica de la foto “disfruta yendo de compras cuando está de vacaciones, como le ocurre a cualquier joven de su edad”, ha añadido. La chica de la foto también dijo: “mi vicio son los zapatos, como para otros es la cocaína”. La chica de la foto tiene un su armario zapatos por valor de 100.000 euros y bolsos por 250.000. La chica de la foto se ha gastado 20 millones de euros en reformar la casa de su padre que tiene 55 habitaciones, reforma que incluyó añadir artículos básicos como una bañera de cristal de la Amazonía de 600.000 euros, una pista de bolos, un salón de belleza, un club nocturno y un spa para sus perritos. La chica de la foto tiene una hermana pequeña que se casó el verano pasado en Roma, fue la boda más cara del año. La chica de la foto tiene amigas, claro que sí, las hermanas Hilton y las hermanas Windsor Ferguson, nietas de la reina Isabel II de Inglaterra. La chica de la foto dice que “es algo más que la niña de Bernie”. La chica de la foto se llama Tamara y es la hija de Bernie Ecclestone, propietario de la Fórmula 1.

      Evento que cada año recala en España al menos en dos ocasiones, para gozo y disfrute de los amantes de las carreras de coches. Una, en el Circuit de Catalunya, bajo el epígrafe de Gran Premio de España de Formula 1. Y la otra, como Gran Premio de Europa de Formula 1, en Valencia, en un circuito urbano construido expresamente y a coste desorbitado con cargo a las arcas públicas y a mayor  gloria del expresidente, y ahora enjuiciado por unos trajes, Francisco Camps y su compañera de partido y alcaldesa, Rita Barberá. El circo de la F1 no se instala gratuitamente en ningún sitio. Quien quiere tenerlo, argumentando que con ello el nombre del lugar se da a conocer en el mundo entero y ello revierte en más turismo, más inversión, más negocios y por tanto más puestos de trabajo, ha de desembolsar una módica cantidad anual a su propietario que, como he dicho, es el tal Bernie. En Valencia, el gobierno de Camps ha pagado 80 millones de euros por las cuatro ediciones celebradas a día de hoy. En Catalunya el dato es confidencial (dice el director del Circuit de Catalunya) y por tanto no se hace público. Pero, como muy bien le replicó el pasado lunes Josep Cuní en su programa “8 al dia” de 8tv, en lo que se gasta el dinero público jamás puede ser confidencial sino todo lo contrario, el ciudadano tiene derecho a conocer en que se gasta. Aun así no sabemos cuanto nos cuesta el circo de la F1 en Catalunya. Aunque no debe andar muy lejos de lo que le cuesta a Valencia. Pero no solo la Generalitat paga para que una de las carreras se haga en Catalunya, también lo hace TV3 por retrasmitir toda la temporada y, como en el caso anterior, la confidencialidad impide hacer pública la cifra que algunos cifran en 15 millones de euros.

     Así pues, se comprende que la chica de la foto gaste tanto dinero y tan fácilmente, lo seguirá haciendo mientras la Generalitat (la de Catalunya y la de Valencia) le siga proveyendo de euros. Ella solo hace lo que más le gusta hacer en vacaciones que, por si alguien no lo ha adivinado todavía, son permanentes. Mientras, nosotros seguiremos preocupándonos por las subidas de impuestos y del transporte público, los recortes en las nóminas, la sanidad y la educación y, como no, del paro, que por cierto el circo de la F1 no soluciona. 

     ¿Y los dos chicos de la foto? Bueno, ellos al menos hacen su trabajo.

 

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12/01/2012 01:02 pepecobodice #. Reflexiones Hay 1 comentario.

La mano del ventrílocuo

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     Como una marioneta de guante, de esas en las que el ventrílocuo mete su mano y con ella da vida al títere haciéndole abrir y cerrar la boca mientras él, auténtico dueño de la situación, desgrana su discurso haciendo reír a la chiquillería, compareció hace unos días el conseller Mas-Colell para hacer saber que los trabajadores de la Generalitat cobrarán tarde y mal la paga de diciembre (de la paga extra solo se les abonará el 80%). Ni siquiera tuvo la honestidad necesaria para comunicárselo antes a los propios trabajadores cuyos representantes sindicales negociaban, a esa misma hora, con la Generalitat las condiciones de los recortes que el gobierno convergente de Artur Mas llevará a cabo en 2012. El conseller d’Economia reunió a los medios para anunciar, como medida extraordinaria y urgente, el retraso en el pago del sueldo de sus trabajadores debido a la delicada situación que padece la tesorería de la Generalitat al no haber hecho, el gobierno de Zapatero, el pago de los setecientos y pico millones de euros que les debe por las infraestructuras programadas y no realizadas en 2008.

     Papelón el del ilustre economista, reconocido en todo el mundo, profesor que fue, y sigue siendo, en importantes universidades de prestigio mundial, al dar el paso que ha dado para acojonar al personal, haciéndole ver que, por las buenas o las malas, los trabajadores deben renunciar a parte de algo tan sagrado como el sueldo del que viven. Es el mismo papelón que otro ilustre profesor, además de empresario, está llevando a cabo en la sanidad pública que pretende privatizar, si no toda sí en parte. Y que otra profesora, menos ilustre quizá que los anteriores, pero no por ello menos eficaz, hace en educación. Es la política neoliberal que se estila en estos tiempos en que el Capital (con mayúscula y al que eufemísticamente llaman mercados) ha lanzado la ofensiva final para hacerse con el control de todo, incluidas nuestras vidas. Ellos imponen y los gobernantes, políticos o no, obedecen. Han perdido la compostura y el miedo, no la vergüenza porque carecen de ella, y no ahorran embestidas, cada vez más fuertes, para hacer tambalear los débiles cimientos de una sociedad que con esfuerzo y trabajo ha conseguido en los últimos treinta años ser más igualitaria. Porque, en definitiva, al Capital y a sus alguaciles los mercados no les gusta, no ya que seamos iguales, ni tan siquiera un poco más iguales. Ellos son los ventrílocuos que meten la mano en la marioneta de guante para que hagan exactamente lo que ellos dictan. Y las marionetas, no se sabe si presas del pánico o encantadas de ser manipuladas, hacen sin rechistar lo que les mandan.

     Vergonzosa la utilización que el conseller Mas-Colell hace de los trabajadores para presionar al gobierno central y desviar hacia este su responsabilidad de asegurar la nómina de sus trabajadores. Vergonzosa igualmente la postura de la ministra de economía Elena Salgado que, teniendo presupuestada la partida para 2011, no la hace efectiva, presumiblemente para cumplir su déficit, y lo justifica diciendo que “las partidas de gasto incluidas en los Presupuestos no son de obligado cumplimiento”.

     Por eso, si, llegado el día de cobro, los trabajadores de la Generalitat no tienen  ingresada la nómina en su totalidad, tendrán todo el derecho a denunciarlo en los tribunales. Es lo que el conseller Mas-Colell amenaza con hacer con el gobierno central por el impago de los setecientos y pico millones que le debe.

 

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17/12/2011 13:25 pepecobodice #. Reflexiones Hay 1 comentario.

Yerno de reyes

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     “El yerno no ha tenido un comportamiento ejemplar”, debió decir el Rey a la Reina una de estas noches antes de apagar la luz de la mesita de noche. La Reina, medio incorporada en la cama, lo miró fijamente y con majestuosa sobriedad seguramente le respondió: “Eso pasa por mezclarnos con la plebe”. “Sí claro, pero bien contenta que estabas tú con él, tan guapo, fuerte y deportista”, puede que replicara el Rey. No sé  cuanto tiempo estuvieron sus regias majestades hablando del asunto. Ni qué se dijeron, insinuaron y decidieron (la situación y diálogo anterior son pura invención). Pero lo cierto es que al día siguiente, o al otro como mucho, la Casa Real utilizó el concepto “comportamiento no ejemplar” para apartar de “la familia” al marido de la infanta. Entendiendo el término apartar con el de liberarlo de la obligación de representar a la corona, no de expulsarlo de casa. Todavía, al menos, no.

     Esta Familia Real no ha tenido suerte con los yernos. Al primero, esposo de la infanta mayor, lo devolvieron por defectuoso. Pero, que se sepa, no metió la mano en caja ajena. Aunque se dijeron muchas cosas del aristócrata yerno, nunca sabremos qué de verdad había en ellas.

     El otro, deportista, guapo, fuerte, simpático y, al parecer, embaucador, al que la mayoría de las mamás querrían casar con sus hijas, les ha salido demasiado espabilado o, dicho de otro modo, se ha salido de madre. A falta de que el juez lo impute, lo juzgue y sea declarado culpable, o inocente, ya conocemos sus habilidades contables. Se dejó querer por las redes corruptas de ciertos políticos autonómicos del PP cuyo objetivo en esta vida era enriquecerse con el dinero público. Y el duque consorte, esposo de infanta y yerno de reyes, se creyó estar por encima de todo y amparándose en esa privilegiada situación, presuntamente, hizo negocios con lo que nunca se debe hacer: el dinero de todos los ciudadanos. Y no contento con eso, además, también presuntamente, desvió capital a paraísos fiscales para no pagar los impuestos correspondientes. Es decir, y siempre presuntamente, robó a los españoles a quienes, precisamente, pretendía representar en los actos a los que asistía como miembro de familia tan singular.

     Sí, definitivamente esta familia no ha tenido suerte con los yernos. Pero que no se aflijan, sus parientes europeos no han tenido mejor suerte. Aquí el peligro está en la utilización que pueda hacer la derecha cavernícola, donde medra la aristocracia que se sintió menospreciada por el monarca al instaurar una monarquía democrática. Las rancias familias patrias le tienen ganas y aprovecharán cualquier descuido para cargar contra él.

     Otra cuestión, no menos importante, es la conveniencia de seguir manteniendo la monarquía como institución. Si algo nos está enseñando la crisis actual es que Europa debe ir a una unión real: política, judicial, militar e institucional y no sólo económica. Y en ese contexto de Unión Europea, el concepto de país tal como lo conocemos deja de tener sentido y con ello también sus máximas instituciones como las jefaturas de estado. No servirá de nada, y encima entorpecerá el funcionamiento de la Unión, que se mantengan unas monarquías caducas cuya función dejó de tener sentido precisamente con la formación de la Unión Europea.  

     ¡Quién sabe! A lo mejor resulta que esa idea ya está en marcha y nos encontramos inmersos en un proceso de desmonarquización controlada. Se entendería así que tanto el heredero como sus hermanas se casaran con plebeyos y que éstos, por orden de llegada, les estén saliendo ranas para facilitar el camino a su propia desaparición.

 

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14/12/2011 18:00 pepecobodice #. Reflexiones Hay 1 comentario.

Amiguitos del alma

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     No tiene desperdicio, la foto, quiero decir. Ricardito y Alvarito, dos amiguitos del alma en aquellos tiempos en que paseaban por Valencia su percha apretada, como de dos tallas menos, derrochando elegancia de niño pijo, Ricardito, y garrulo, “El Bigotes” (apodo de Alvarito). Instalados en el dólar gracias a los rentables negocios que (presuntamente) uno facilitaba desde su posición en la Generalitat Valenciana, y el otro hacía para su jefe Francisco Correa, se las prometían muy felices y así se mostraban ante el objetivo del fotógrafo con intención de dejar para la posteridad, que ellos preveían larga, dulce y placentera, una prueba irrefutable del amor (de amistad, que nadie malinterprete mis palabras) que se profesaban mientras todo iba sobre ruedas. Pero que terminó convirtiéndose en prueba de cargo cuando el juez decretó que recibir regalos, siendo un cargo público, de quienes hacían negocio con el dinero público, podría ser delito.

     La cara de uno y otro, además de ser de cemento armado, en esta foto es todo un compendio de abigarrado posturismo. Ni los más afamados chulos de playa levantinos en pleno agosto conseguirían semejante nivel de horterismo. La de Ricardito muestra en todo su esplendor el estreñimiento agudo que parece padecer. Esa sonrisa prieta, realzada por las arrugas faciales, que a modo de paréntesis, se forman a ambos lados de la boca. Esos ojitos ligeramente entornados, de mirada melosa, que parecen decir “cómo me gusto”. El corte de pelo con raya y el cuello de la camisa, alto y duro, para enaltecer la figura.

     La de Alvarito, bueno su cara es otra cosa. Todo él es otra cosa. ¿Qué se puede esperar de un tipo que va por la vida repartiendo dádivas? Que necesita regalar trajes, relojes, coches, bolsos y demás artículos, de lujo eso sí, para hacer negocios. Pues eso es lo que refleja su cara en esta foto, el hortera elevado a la enésima potencia. Pelo grasoso, bigote mal cortado, dientes separados y la guinda, corbata azul eléctrico, todo un  portento de elegancia. Pero al menos hay que reconocer que su expresión, sonrisa incluida, es trasparente, no trata de ocultar lo que es. Cosa que su amiguito del alma sí hace.

     Hoy ha empezado el juicio por los famosos trajes que (presuntamente) Ricardito y Paquito (Camps, el tercer amiguito que no está en la foto) recibieron de Alvarito como agradecimiento por los favores realizados desde la Generalitat. Veremos en que queda todo.

 

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12/12/2011 19:10 pepecobodice #. Reflexiones No hay comentarios. Comentar.

Desconcierto

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     Su rostro muestra el abatimiento de quien no acaba de creer que se haya quedado solo. Su mirada triste, con una pizca de rencor, mira con desgana la figura desenfocada de la mujer que le ha hecho perder el norte. Con la indiferencia de quien se siente apartado, no porque le hayan dado la espalda sino porque él lo ha decidido así, observa a esa especie de nebulosa a la que ha sido reducida ella, con gran acierto del fotógrafo, para realzar la mirada torva y el gesto incrédulo de él. Porque esa bruma violeta coronada de grises no es otra que ella, la misma que hace unos días comparecía, toda de negro, junto al otro, también de negro, para decir lo que dijeron.

     Él, abanderado de los ataques a la unión y despechado por la pretensión de que sus finanzas sean controladas como las del resto, les ha dado calabazas y les ha dicho que nunca se unirá a ellos.

     Si, como dicen, la expresión de la cara es el reflejo del estado anímico, el suyo debe estar desconcertado. Porque desconcierto refleja su mirada. Sus ojos miran fijos, casi suplicantes, a la indefinida figura femenina que lo ignora, como ignora la amante resentida cuando descubre que su amado prefiera a la otra.

 

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11/12/2011 11:34 pepecobodice #. Cuentos Hay 1 comentario.


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