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Dívar el divo

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     Piensa el hombre que como es importante nadie le podrá reprochar lo que hace. Cree que al ser presidente de los jueces todos callarán y dirán, como no, ¡sí señor! Convencido de que lo que hace es más importante que nada en la vida va y viene sin dar cuentas a nadie y menos que a nadie a los ciudadanos que con su aportación a los presupuestos le costean esas idas y venidas. Sabe, sin embargo, el prócer presidente, que las cuentas no salen porque lo que carga como “en comisión de servicio” no es más que una "comisión a su servicio" que él se atribuye para pagar sus delirios de grandeza. Al excelentísimo señor le gusta el lujo y es natural, presidiendo lo que preside no puede aspirar a menos. El lujo es innato a los que ostentan cargos tan importantes y él, claro está, no va a ser menos, ni más, solo faltaría. Porque difícilmente se puede aspirar a ser más. Da por sentado que tiene razón, ¿de qué si no le serviría el cargo?, o los cargos, y por ello desdeña a quienes le acusan de pagar con dinero público estancias privadas en establecimientos de cinco y más estrellas. El supremo juez dice que al fin y al cabo lo gastado es una menudencia, y que tampoco es para tanto. Sorprende, no obstante, que alguien que puede condenar con prisión a quien robe 400 euros considere una menudencia gastar más de 12.000 del erario público en vicios privados. Pero que le vamos hacer, la justicia, ya se sabe, es más justicia para unos que para otros y, faltaría más, para quien la imparte… pues eso, ¡que no es para tanto! Ahora, alguien de su entorno profesional ha denunciado esos gastos y el Fiscal General ha tomado cartas en el asunto.

     Dicen sus amigos que detrás de la denuncia está otro juez, perdón, ex juez, que no hace mucho fue juzgado y condenado por prevaricación y por ello apartado de la carrera judicial. Pero eso, de momento, no está probado. Las lujosas estancias privadas del supremo juez en Marbella, pagadas con dinero público, parece que sí están probadas y además hay documentos que lo atestiguan. Por tanto, confiemos en la justicia y que haga honor a su función haciéndola con el dispendio del dinero público del selecto juez. Y hablando de confianzas, parece ser que el juez amante de hoteles lujosos no cuenta precisamente con la ídem de los miembros del consejo que preside, ese del Poder Judicial, pues, que se sepa, ninguno de ellos ha dicho esta boca es mía en defensa de la honorabilidad del susodicho. Curioso lo que sucede en las altas instancias judiciales, ni entre ellos mismos se tragan y ni mucho menos se dan la espalda pues las puñaladas, metafóricamente, van que vuelan.

     El juez Carlos Divar, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, presuntamente gasta más de la cuenta y no siempre en el desempaño de sus funciones. A eso es a lo que la justicia debe poner coto. Porque si no, ¿cómo podría dicho juez juzgar y condenar a otros? El honor y la honradez no solo debe suponérsele también y sobre todo debe exigírsele y si no es capaz de tenerlos, pues patada en el culo y  que pague sus faltas como cualquier hijo de vecino.

 

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16/05/2012 00:01 pepecobodice #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Resucitaillo

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     El repique de campanas a media noche marcaba el punto de inflexión entre la tristeza y la alegría. Finalizaba el duelo de obligado cumplimiento por la muerte ficticia de alguien que más que persona era personaje, protagonista de una leyenda milenaria, posiblemente basada en la existencia real de un hombre al que los sumos sacerdotes cristianos alzaron a la categoría de hijo de su dios. Con el repicar frenético de la campana de Santa María la Mayor finalizaba la prohibición impuesta por la Iglesia Católica desde la tarde del jueves anterior de correr, jugar, gritar, reír, cantar y, en general, la mínima expresión de felicidad, y comenzaba la vida normal. Esa noche de Sábado Santo la iglesia del pueblo se llenaba de público para admirar el rito, convertido en espectáculo, de la resurrección de Jesús. Los niños, adolescentes y jóvenes acudíamos a él no tanto por devoción como por ser el prólogo a la verdadera diversión que vendría después. Esa noche era mágica y no por el oficio religioso al que el cura daba todo el esplendor posible, incluidas luces de colores en el altar mayor como si fuese una discoteca, sino porque finalizado el mismo los jóvenes, ellos y ellas, ponían todo su empeño en preparar la plaza para la verdadera fiesta, más pagana que religiosa, que tendría lugar a la salida del sol: El Resucitaillo, en diminutivo como muchas de las cosas que en Padules hay costumbre de nombrar (mijilla, poquillo, longanicilla, chispilla, chiquillo, tomatillo, choricillo, jamoncillo y todos los “illos” que uno pueda imaginar), fiesta que escenifica el ritual del encuentro de María con su hijo Jesús resucitado dando por finalizado el periodo doliente de Cuaresma y Semana Santa y dando la bienvenida a la chirigota y alegría primaveral y para ello nada mejor que adornar el pueblo y dejar asomar a los balcones los tarascos escenificando escenas grotescas y cotidianas. Y como acontecimiento digno de festejar, mas allá de la simbología religiosa, y de ahí mi adjetivo de pagana, en Padules, mi pueblo, se hace de una forma peculiar. Esa noche, como decía, se adorna la plaza con macetas, flores, plantas, hojas de palmera, ramas de árboles, incluso algún año con árbol entero, y otros objetos que dan a la plaza un aspecto de bosque encantado. Esa noche el trabajo no exento de diversión estaba garantizado para todo aquel que quisiera participar. Unos iban al barranco y otros lugares de la vega en busca de ramas de árbol, cañas y hojas de palmera y otros recorrían calles y terrados a la caza de macetas y otros objetos susceptibles de servir para el engalanado de la plaza.

     Por la mañana, apenas había amanecido, la campana de la iglesia llamaba a los paduleños que acudían para celebrar el Resucitaillo y se encontraban con una plaza transformada en escenario de ópera barroca. Las mujeres, entre caras de admiración, sonrisas por la ocurrencia y felicidad porque un año más se había cumplido la tradición, descubrían que en aquel decorado había macetas y algún que otro objeto que habían sido sustraídas durante la noche de sus balcones y terrados. Entonces la alegría que mostraban sus rostros se transformaba en contrariedad, sabedoras como eran que posiblemente esas macetas no retornarían sanas y salvas a sus balcones. Pero la fiesta y un buen Resucitaillo bien merecía peder una, o varias, macetas.

     Lo extraño para el forastero quizá sea ver que el resucitado está representado por un niño Jesús, el mismo que ocupa el pesebre del nacimiento por Navidad, que lleva en una mano un buñuelo y en la otra un racimo de uvas. En Padules, desde luego nadie lo encuentra extraño. Lo del niño Jesús debe ser porque no hay otra imagen que no sea esta y la del crucificado que lo represente y claro no es cuestión de sacar a éste cuando se trata de mostrar su resurrección, por eso sacan al niño Jesús. Lo del buñuelo y el racimo de uvas es pura tradición, volvemos a lo pagano, los buñuelos son típicos de Semana Santa, al igual que el potaje de Semana Santa y la tortilla de bacalao, por aquello de que no se puede comer carne si no es pagando la cuota correspondiente a la Santa Madre Iglesia. El racimo de uvas es evidentemente en homenaje al producto local por excelencia: la uva de mesa, famosa en el mundo entero y la mejor uva del universo, que desgraciadamente ya casi no se cultiva.

     Rito cristiano y tradición popular, mezclados en un mismo sentimiento de pasarlo bien, eso es el Resucitaillo. Naturalmente lo descrito aquí es lo que era hace ya cuarenta años. Ahora las cosas son de otra forma, el escenario no es ni de cerca el de entonces y ni siquiera se hace al amanecer como se puede comprobar en el video adjunto y que recomiendo ver (enlace al video del evento). Pero la esencia, la religiosa al menos, sigue siendo la misma y esa es la pena, que precisamente lo más emotivo y popular ha disminuido mucho, si no desaparecido. Pero, como imagino dirán los jóvenes de hoy, son otros tiempos.

     Quizá el origen de que el resucitaillo ya no sea lo que era esté en lo ocurrido en 1973. Aquel año, el cura, no se con qué argumentos, decidió dejar de celebrarlo como hasta entonces se había celebrado (quizá pretendía que fuese simplemente un acto religioso eliminando todo rastro pagano) y su decisión desencadenó una especie de revuelta de los jóvenes que nos llevó a boicotear la celebración de la misa del Sábado de Gloria. Hubo un buen escándalo aquel año y ahora no recuerdo si al final se celebró o no el Resucitaillo aquel domingo de resurrección. Aquel, al menos, fue el último que yo viví.

 

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07/05/2012 17:16 pepecobodice #. Narraciones No hay comentarios. Comentar.

El manejo de la abeja reina

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     En una aséptica habitación de hospital. Sentados a una mesa exenta de pomposidad, frente a frente. Comiendo, de primero ensalada, de segundo, pescado ella, carne él. Sin apenas hablar porque poco tienen que decirse a estas alturas. Miradas duras. Gestos hieráticos. Silencios premonitorios y palabras secas. Ella, al fin dice: “Yo voy a regresar, pero tú vas a defender la corona. Y si estás cansado, el Príncipe está preparado”. Después, ya sabemos qué pasó, qué dijo él y qué dijeron los demás. Y dos enigmas flotando en el ambiente: ¿Regresar, a donde? ¿Preparado, para qué?

     En alguna parte he leído que “la cría de abejas reina permite aumentar el número de colmenas y mejorar la calidad de la miel y combatir la extinción de estos insectos”. Puede que ahí esté la respuesta al primer enigma: volver a la colmena real para mejorar la calidad y evitar la extinción. Porque, según la Asociación de Apicultores Malagueños: “El manejo de la reina, más allá de posibilitar tener más colmenas, hace posible una selección genética del apiario, avanzar en la calidad de las abejas y reproducir las colonias que más convienen porque sean más mansas y productoras”.   ¡Claro! De eso se trata. Ella regresa para perpetuar la especie, mejorar su calidad y hacer mansos y productivos a todos los demás. Pero ocurre que a continuación surge el tercer enigma: ¿Regresar, de donde? Ella se fue con su familia a celebrar no se sabe muy bien qué y no regresó hasta acabada la celebración. Ni siquiera adelantó la vuelta cuando él se accidentó mientras cazaba. Por eso no puede referirse a esa ida. Porque, más que ir con su familia, lo que seguramente hizo fue irse de su familia, y más concretamente de su esposo. Ella sabrá los motivos. La misma asociación de apicultores señala que: “De las colmenas que sean malas no sacaremos reinas y lo que haremos es sustituirlas”, por las reinas buenas se entiende. Por eso regresa, para que no la sustituyan.

     Ahora bien, como buena reina, y dicen que madre también, está dispuesta al sacrificio. Por eso no duda en decirle a él que si está cansado, el príncipe está preparado. Y aquí se despeja el segundo enigma: ¡Está preparado para reinar! Porque en definitiva y como añade la asociación antes mencionada: “Las reinas son las que manejan la genética de la colonia, por lo que una colonia va a ser tan buena o tan mala como sea su reina, que es la única que puede reproducirse”.

     Así pues todo quedó dicho. ¿Hecho?, ya veremos. En una simple habitación de hospital y ante una sencilla ensalada verde, ella, que maneja la colonia, puso las cartas sobre la mesa y él, zángano de la colmena, salió de la habitación como salió y dijo lo que dijo. ¿Y los demás? ¡A producir que el país está muy mal!

 

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26/04/2012 12:34 pepecobodice #. Reflexiones Hay 1 comentario.

El joven que leía a un dragón

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     Alguien le dijo que debía ir en busca de la bestia. Lo que no le dijo fue donde la encontraría y mucho menos por qué debía buscarla. Tampoco le dijo qué debía hacer cuando la encontrara, si es que la encontraba. Él supuso, por la forma como se lo dijeron, que la bestia debía ser muy peligrosa, por eso no entendió que le encargaran a él que la buscara. Porque, sin ánimo de ofender, él no era gran cosa, quiero decir que no era el tipo de persona más apropiado para enfrentarse a una bestia enorme y sanguinaria, que eso debía de ser, al fin y al cabo, la bestia, si no, a qué tenerle tanto miedo. Porque aquellas gentes le tenían miedo, eso era incuestionable a la vista de cómo hablaban de ella. ¿Pero la bestia, qué es, o quién?, preguntó el inocente al que le hicieron el encargo. ¡El dragón!, contestó con voz grave y semblante serio, casi aterrado, el que parecía mandar allí. ¡Ah bueno!, exclamó el joven. Los allí presentes quedaron estupefactos, sus rostros mostraron una sorprendente expresión de bobos que a todas luces dejaban entrever su extrañeza por las dos palabras lanzadas por el joven que estaba llamado a salvarlos de los horribles ataques de la bestia. Ninguno de ellos entendió qué quiso decir con eso de ¡ah bueno!, y como simples bobalicones esperaron a que él lo aclarase. Cosa que no hizo porque sin decir nada más les dio la espalda y se fue, en busca de la bestia se supone.

     El joven buscador de la bestia no volvió a dar señales de vida. Nadie, desde aquel lejano día en que se le hizo el encargo, lo había vuelto a ver. ¡Y había pasado ya un año! Aquellos que le dijeron que buscara a la bestia sentían remordimiento pues estaban seguros que por su culpa el joven habría sido devorado por la alimaña a la que, por otra parte, nadie había visto desde aquel día. Por eso, y llevados por el terrible peso de la culpa, decidieron salir en busca del joven, pero sus múltiples ocupaciones se lo impedían y decidieron buscar a alguien lo suficientemente fuerte para que lo hiciera. Y así fue como alguien dijo a un segundo joven que debía ir en busca del primer joven y del dragón. El segundo joven preguntó dónde debía buscar. ¡Por ahí!, le respondieron. Cuando él insistió en saber donde era por ahí, nadie respondió, porque nadie sabía qué responder ya que nadie sabía donde estaban el primer joven y el dragón. El segundo joven, que de tonto no tenía un pelo, estuvo toda esa noche pensando sobre la cuestión y a la mañana siguiente se dirigió a quienes le habían encargado que fuera en busca del primer joven y del dragón y les preguntó como eran, para, llegado el momento, saber que los había encontrado. Nadie de los presentes supo darle una descripción, ni siquiera aproximada. Entonces él les preguntó si alguna vez habían visto al primer joven y al dragón lo que dejó muy sorprendidos a los allí presentes que le reprobaron su insolencia por atreverse preguntarles algo tan obvio. El joven insistió en la pregunta y ellos enojados respondieron con un sonoro: ¡Pues claro que no! ¿Acaso no sabes que son una leyenda? El segundo joven no entendió entonces porque tenía que buscarlos, pero no preguntó nada más. Abandonó el lugar y nunca más se supo de él.

     Tiempo después alguien dijo que había visto el dragón en las cercanías del pueblo y que para su sorpresa no estaba solo. Lo acompañaba un joven que él no fue capaz de identificar. Los habitantes del pueblo se alborotaron ante la noticia y dieron por sentado que debía ser el primer joven que enviaron en busca de la bestia. Según dijo el que los vio, pasaban la tarde en la ladera de una colina cercana, el joven leía un libro en voz alta mientras el dragón parecía escuchar atentamente. Aquella tarde una comisión formada por los principales del pueblo fue hasta las proximidades del lugar donde alguien dijo que estaban el joven y el dragón y vieron que era cierto. Allí estaban: el joven leyendo y el dragón escuchando.

     Desde ese día los habitantes del pueblo iban a la ladera de la colina y desde cierta distancia veían al joven y al dragón. Algunos llevaban un libro que leían apaciblemente a la sombra de un árbol o bajo los suaves rayos de sol del atardecer y con el tiempo aquel paraje terminó por convertirse en un punto de lectura donde siempre había alguien leyendo. El lugar se hizo famoso en el mundo entero y una vez al año acudían gentes de toda condición y de todos los rincones, unos para leer un rato y otros simplemente para ver el sitio donde, según la leyenda, un joven leía a un dragón.

 

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23/04/2012 00:23 pepecobodice #. Cuentos No hay comentarios. Comentar.

Cazando moscas

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     “El abuelo se va a enfadar mucho”, dicen que dijo el niño al llegar al hospital donde lo trasladaron para hacer las primeras curar del pie en el que acaba de pegarse un tiro. No le faltaba razón, tal y como están las cosas en la familia no ayuda nada que el nieto mayor vaya por ahí jugueteando con un rifle y encima se pegue un tiro, eso sí, siempre acompañado de su padre. Sabe muy bien el niño que el abuelo anda cabreado por los negocios del tito Iñaki y la tita Cristina, así que su preocupación está mas que justificada porque intuye que en cuestión de horas su accidente estará en todos los medios y será noticia durante varios días y eso a la familia no le conviene. El niño es trasladado a un hospital de la capital donde se le practica una operación y queda convaleciente en espera de la visita del abuelo que sin duda lo abroncará, suerte tiene que lo haya pillado de viaje. Nadie, excepto la familia, sabe dónde porque es privado, pero el niño sospecha que cuando vuelva no lo libra nadie del sermón. La abuela sí lo visita y después dice a la prensa que el niño se encuentra bien y se recupera rápido, y remata las declaraciones que con los niños ya se sabe y que lo ocurrido son cosas de niños. Bueno, ¡según de qué niños! Porque no todos tienen una escopeta, aunque sea para menores, ni van de caza. Pero claro, lo que la abuela habrá querido decir es que son cosas de niños de esa clase. La madre, parca en palabras, dice al preguntársele sobre lo sucedido que ella no estaba allí, que el niño estaba con su padre y que él sabrá.

     Y así estaban las cosas hasta que el abuelo regresa de su viaje privado y va al hospital. No para ver al nieto y echarle la bronca por pegarse un tiro, sino para ser intervenido quirúrgicamente en una cadera que se ha roto durante su estancia en un país africano. Y es entonces cuando todos nos enteramos que el abuelo estaba cazando, que ha sufrido una caída y que se ha roto la cadera. Y como una bola de nieve ladera abajo, la noticia empieza a rodar y a engordar y así sabemos también que, por ejemplo, el abuelo ya estuvo en el 2007 en ese país cazando elefantes y búfalos y que participar en ese tipo de cacerías cuesta unos 45.000 euros. Y claro, con la que está cayendo, que el abuelito se vaya a darle al gatillo por esos mundos y a esos precios, y encima se rompa la cadera, pues da que pensar.

     Dicen los que le cuidan que cuando el niño supo lo del abuelo se rió por lo bajini y de su cara desapareció el rictus preocupado de quien espera una severa reprimenda y volvió a sonreír convencido de que el abuelo ya no lo abroncaría porque su accidente es más gordo y sus consecuencias mucho más engorrosas para la familia que el tiro en el pie.

     Lo de menos es lo que andaban cazando nieto y abuelo, por la corta edad de uno y la cada vez más probable incapacidad del otro, puede que solo fueran moscas. La preocupación, sin embargo, surge ante la evidencia de que, aunque el abuelo pide en sus intervenciones prudencia y un comportamiento ejemplar, últimamente esta familia tan singular está dando muestras de pasar de todo y no importarles el qué dirán. Puede que el abuelo esté cansado y haya decidido dejarlo todo y vivir como un rey. Si es así debería decirlo y dejar que su hijo coja las riendas. Pero como ocurre en las mejores familias, también en las peores, el patriarca no debe confiar del todo en el heredero y seguramente piensa que si le deja el mando y las propiedades antes de morir lo encerrará en un geriátrico y dilapidará la herencia en un abrir y cerrar de ojos.

     En cualquier caso, y dando por sentado que el abuelo puede gastar “su” dinero en lo que quiera, quizá ha llegado el momento de cuestionar su papel y la utilidad de seguir manteniendo a una familia que no por ser real tiene que seguir reinando.

 

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16/04/2012 00:22 pepecobodice #. Reflexiones Hay 1 comentario.

Violencia simétrica

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     Simetría: Correspondencia exacta en forma, tamaño y posición de las partes de un todo. (Diccionario de la Lengua Española). 

    Yo no es que pasara por allí, yo estuve en la manifestación convocada por CNT y CGT en la confluencia de Diagonal con Paseo de Gracia el día de la huelga general y participé en ella hasta que un grupo de tres o cuatro energúmenos, porque eso son después de todo, provistos de barras de hierro, o acero que para el caso es lo mismo, la emprendieron a golpes con las cristaleras de una sucursal bancaria. Fue en Pau Claris con Roselló. En ese punto, cuando la “mani” apenas había recorrido unos 500 metros, vi entre los manifestantes a varios grupos de jóvenes, algunos demasiado jóvenes, ataviados con una indumentaria mas propia de un comando de asalto que de pacíficos manifestantes y, temiendo lo que después sucedió, me despedí y abandoné la manifestación.

     Luego supe como había acabado y me vinieron a la memoria las manifestaciones de finales de los años setenta y principios de los ochenta del siglo pasado, en las que también pululaban grupos que utilizaban la violencia como único argumento para la protesta escudándose en la consigna “acción directa” que ellos confundían con armar cuanto más follón mejor sin pararse a pensar que el significado era bien diferente. Sus intervenciones desprestigiaban el trabajo que los comités sindicales de la CNT llevaban a cabo en las fábricas, lo que supuso una pérdida inmensa de afiliados. Algunos de aquellos “compañeros revolucionarios” eran manipulados por infiltrados policiales, cuando no eran ellos mismos los infiltrados, como se demostraría en los tristemente sucesos del 15 de enero de 1978 con el incendio de la sala de fiestas Scala en Barcelona donde murieron cuatro trabajadores, algunos de ellos afiliados a la CNT.

    Aquel día la CNT celebró una manifestación contra los Pactos de la Moncloa y finalizada la misma se produjo el ataque a la sala de fiestas con cócteles Molotov. Rápidamente la relación entre uno y otro acto quedó establecida por la policía que en menos de 48 horas había identificado y detenido, de entre los más de diez mil asistentes a la “mani”, a los, según ellos, autores. Aun me pregunto cómo pudieron hacerlo tan rápido. Aquel fue el inicio de la debacle de la CNT, a la que la clase política de la época y el ministro de Interior Martín Villa tenían en el punto de mira. El juicio celebrado dos años más tarde pondría de manifiesto la participación en el incendio de cierto personaje llamado Joaquin Gambin que era confidente de la policía.

     Por eso, al ver en la “mani” del otro día a ese grupo de jóvenes preparados para actuar, y a los otros golpear las vidrieras del banco, no pude evitar trazar un paralelismo con lo sucedido hace 34 años y de cómo vivimos los militantes de la CNT los meses y años siguientes al incendio de la Scala, y tuve la sensación de que los infiltrados, da igual quienes sean y quienes les alienten, seguían ahí y que su objetivo seguía siendo el mismo que entonces: reventar la protesta pacifica de los ciudadanos por lo que consideran un ataque a sus derechos.

     En 1978 la CNT tenía una presencia muy importante en todos los sectores laborales y su oposición a los Pactos de la Moncloa y a las elecciones sindicales fueron vistas por los poderes políticos y sus sindicatos afines como una grave amenaza. Hoy la CGT tiene gran influencia en algunos sectores, Transportes de Barcelona por ejemplo, y la CNT está recuperando parte del espacio perdido y claro eso no es bueno para según quien y quizá por ello se repiten las conductas. ¿Cómo si no se explica que el Conseller d’Interior de la Generalitat declarara el día antes de la manifestación que ciertos sindicatos habían hecho acopio de material inflamable y que la jornada sería especialmente violenta? No quiero ser mal pensado, pero las coincidencias me resultan sospechosas.

     Estos días se oyen voces alertando que la violencia ya no es, o no solo, de grupúsculos antisistema, sino de bandas perfectamente organizadas y formadas en la guerrilla urbana. Incluso se empieza a hablar de terrorismo de baja intensidad. Cabe preguntarse entonces, como nos preguntamos tras los sucesos de la Scala: ¿Quién hay detrás de esos grupos violentos? ¿A quienes interesan y benefician la violencia que desatan justo cuando miles de ciudadanos salen a la calle a protestar contra los recortes sociales y laborales?

 

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03/04/2012 00:04 pepecobodice #. Reflexiones No hay comentarios. Comentar.

Paradoja a la andaluza

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     De vuelco histórico a enésimo fracaso. De alegría desbordada a rictus amargo. El gesto del candidato del PP andaluz muestra la contrariedad de quien se creía vencedor pero se debió quedar de piedra cuando, cerrado el escrutinio, comprobó que esta vez tampoco gobernaría Andalucía. El cuarto intento y el cuarto fracaso. Eso sí, esta vez ha ganado. Pero ni así gobernará. Uno debe sentir una enorme frustración cuando todos le vaticinan una mayoría absoluta y se queda en una simple mayoría que ni para intentar formar gobierno le sirve. La tensa espera, en la que los sondeos hechos a pie de calle le daban una mayoría absoluta, debió resultarle eterna sabiendo como sabía que iba a ganar a su eterno rival y las horas previas al escrutinio debieron ser de lo mas excitantes ante la perspectiva de agarrar el poder con sus propias manos, excitación transformada en decepción al constatar que a duras penas lo rozaría con la yema de los dedos. El candidato Arenas, aun habiendo ganado, ha sufrido el mayor de los fracasos. Porque, ¿hay mayor fracaso en política que ganar unas elecciones y no poder gobernar? Aun así tuvo humor para decir a sus votantes: “Hasta aquí hemos llegado. Hemos ganado las elecciones”. Sí claro, pero el cambio que pregonaba para los andaluces habrá de aplicárselo para sí.

     De fracaso profetizado a triunfo inesperado. De tristeza disimulada a felicidad contenida. La expresión del candidato socialista es más de perplejidad que de alegría. Ni se lo imaginaba y sin embargo ahí está, derrotado por su contrincante y al mismo tiempo vencedor sobre él. Griñán debe sentir esa especie de levedad que se siente cuando uno alcanza lo que no espera alcanzar y no porque no quiera, sino porque las encuestas así lo vaticinan. El candidato socialista no tenía nada que rascar en estas elecciones. Los diferentes oráculos así lo venían diciendo desde el principio de la campaña, incluso antes. Pero, como nada es infalible en esta vida, y menos en un país lleno de contradicciones como este, los agoreros han fracasado una vez más y el presunto perdedor se ha convertido en vencedor que podrá gobernar si, como es deseable, se entiende con sus colegas de IU.

     ¡Nunca la victoria resultó tan amarga, nunca la derrota tan dulce! Es la paradoja de unas elecciones que, como las andaluzas, unos las daban por ganadas y los otros por perdidas antes de tiempo.

 

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26/03/2012 20:15 pepecobodice #. Reflexiones Hay 2 comentarios.

Mirando un Chagall

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     Tumbado sobre la hierba, el poeta ¿duerme?, ¿piensa?, ¿descansa? o ¿espera la llegada de las musas? Ajeno al mundo que le rodea se deja llevar por la quietud del atardecer (el cielo sonrosado así nos lo indica), liberando la mente, abstrayéndose del trabajo diario, viajando a través del universo onírico de las odas en busca de aquello que, después de todo, es su razón de ser. En el cercado de la parte trasera de la casa e ignorado por el caballo y el cerdo, que mas allá van a lo suyo, el poeta espera el instante en que las hadas y hados de la inspiración se dignen mostrarse, mostrándole así a él el hilo conductor del poema que, sin duda, desea escribir. El lugar, ni que decir tiene, reúne todas las condiciones para ello: silencio, luz suave y colores vivos y armonizados. El pintor sabía lo que quería mostrar y cómo mostrarlo, ese es el auténtico potencial del artista. Y de la misma forma, el poeta también sabe lo que quiere. Por eso espera paciente hasta encontrar el qué y el cómo del que seguramente será su gran poema. La paradoja, no obstante, está en que el poeta no sabe, no todavía y difícilmente lo sabrá jamás, que su poema ya fue compuesto. Es precisamente lo que muestra el cuadro y no fue escrito, fue pintado. ¿Poema visual entonces? Sí. Pero también imaginado. Porque para disfrutar el cuadro hay que plantarse ante él. Observarlo más que mirarlo. Recorrer lentamente con suma atención su espacio y fijarse en todo lo que hay en él. Es entonces cuando uno libera su imaginación y descubre el universo onírico, del que precisamente el poeta tumbado en la hierba espera la inspiración.

     Marc Chagall pintó “El poeta tumbado” en 1915. Han pasado casi cien años y el poeta sigue tumbado esperando la iluminación. O puede que, a estas alturas, incluso él haya comprendido que el poema es precisamente el cuadro y él parte del mismo; no como autor, sino como un elemento más de la composición lírica. Como parte de un verso quizá inacabado y por ello, como el cuadro, se eterniza en ese melancólico instante en que la luz rosácea del atardecer despliega el halo de una inspiración que está por llegar.

     Fue una tarde de marzo en el museo Thyssen. Nos juntamos un grupo de amigos para recordar viejos tiempos. El reencuentro fue, como el cuadro, perfecto, fabuloso, íntimo y de lo más reconfortante.

 

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13/03/2012 20:59 pepecobodice #. Reflexiones No hay comentarios. Comentar.

¿Violencia de género estructural?

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     El ministro de Justicia ha dicho, a propósito del cambio que tiene intención de hacer en la ley del aborto, que las mujeres se ven sometidas a una “violencia de género estructural por el mero hecho del embarazo” y que por tanto “El legislador no debe ser indiferente a la situación de muchas mujeres que ven violentado su derecho a ser madres por la presión que ejercen a su alrededor determinadas estructuras”. Supongo que por presión de determinadas estructuras se refiere a aquellos empresarios que cuando se enteran que una de sus empleadas está embarazada la despiden. O aquellos otros que les niegan un ascenso. O aquellos, más sibilinos, que al contratarlas les insinúan que un embarazo sería contraproducente. O aquellas otras empresas que en el cuestionario para evaluar la capacitación incluyen preguntas referentes al embarazo. Si no es así, no entiendo a qué presión estructural se puede referir el ministro.

     A no ser que Gallardón quiera hacernos creer que la ley, que da cobertura legal a toda mujer que libremente decide abortar por razones que ella considera oportunas y a las que los demás nada tenemos que objetar (como tampoco tenemos nada que objetar si la embarazada decide parir y criar a su hijo), sea en sí misma una herramienta de presión estructural que obliga a la mujer a abortar incluso contra su voluntad. Sería como decir que en este país el aborto es obligatorio y que con la actual ley ya no nacerán más niños. Mensaje que la jerarquía católica viene repitiendo desde que se aprobó la primera ley del aborto allá por 1985. Y ahora, el flamante ministro parece dispuesto a enmendar dicha ley aplicando los postulados de esa jerarquía y así dejarla en papel mojado.

     Casualmente, o no, coincide todo este barullo del ministro y el aborto con el día internacional de la mujer. ¿Es el regalo que el gobierno de Rajoy les hace a las mujeres en día tan significativo? ¿Disminuir sus ya precarios derechos, escudándose en la violencia de género? ¡Hay que tener mala leche!

 

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08/03/2012 00:31 pepecobodice #. Reflexiones No hay comentarios. Comentar.

Los malvados, ¿siempre pierden?

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     Hace justamente un año Asma era la mujer más elegante y la más culta e inteligente de las esposas de jefes de estado. Lo decía la revista Vogue que la calificó pomposamente como  “una rosa en el desierto”. Cotizaba muy alto en los ambientes sofisticados de Paris, Londres y Nueva York siempre hambrientos de carne fresca y con una obscena necesidad de ensalzar cualidades inexistentes de personas ociosas y, a ser posible, exóticas. La esposa del líder sirio fue presentada como un cúmulo de inteligencia, belleza y, como no, solidaridad. Una esposa fiel, soporte de su no menos sofisticado marido. Bashar Al-Assad, siempre caballeroso, atento y con una sonrisa en sus labios. Un líder indiscutible entre sus seguidores y discutido entre sus ciudadanos que heredó de su padre, otro caballero educado y amante del orden que en 1970 dio un golpe de estado para imponer su particular forma de gobernar, la presidencia de Siria como quien hereda la finca familiar de su progenitor. Bashar y Asma pasaban por ser una de esas parejas que quedan muy bien en la foto: jóvenes, elegantes, educados y siempre risueños que desprenden felicidad por donde pasan. Personajes a emular de no ser porque tras de sí dejan un rastro oscuro, negro y macabro aderezado con un tufo indescriptible mezcla de fragancia Chanel nº 5 de ella y un espeso aroma de muerte y destrucción de él. Un año después de aquel publirreportaje en la revista más influyente del mundo de la moda no queda nada de todo lo dicho. Nadie en la redacción quiere recordar a la tal Asma. Y es que por mucho glamour que se tenga y por mucha solidaridad que se le atribuya, cuando al marido le da por hacer el cafre, todo queda en nada. Porque hay que ser muy cafres para ordenar matar a los tuyos. Hay que ser un desalmado para sitiar una ciudad y bombardearla sin descanso intentando acaban con los que disienten de ti. Y hay que ser un asesino con mayúsculas para matar a 500 niños que, según la ONU, son los que ya han muerto en los diferentes ataques que el sofisticado Bashar ha ordenado desde que empezó la revuelta contra él.

     Resulta inquietante verlos inmersos en esa especie de cuento de hadas en el que viven a pesar de lo que ocurre a su alrededor, ajenos al dolor que están provocando y mostrándose en público con la indecente imagen de normalidad cuando a no mucha distancia el ejército masacra a la población por orden suya. Se cree el oftalmólogo, reconvertido en presidente por una muy oportuna muerte del hermano mayor, que con hacer un lavado de cara a “su” Constitución el pueblo sirio lo aceptará y olvidará lo que lleva hecho hasta ahora. Como si los miles de muertos en estos 11 meses de represión no hubiesen ocurrido (7.500 según la ONU). Es lo que tiene sentirse dueño (por derechos dinásticos) de un país, creerse en posesión de la verdad y estar lo bastante obcecado como para no ver que incluso aquellos que por intereses lo apoyan, Rusia y China, un día no lejano lo dejarán caer y entonces Bashar y su elegante esposa se verán abocados, con suerte, al exilio. Como les ocurrió antes a sus vecinos de Túnez y Egipto. Eso, si antes no se topan con las víctimas de su represión y en un macabro juego de espejos se convierten ellos en víctimas de aquellos y acaban como acabó su amigo Gadafi.

     El dignatario y su esposa votaron, a favor se supone, los cambios constitucionales propuestos por él mismo. También, según su gobierno, los aprobaron el 90 %, o más, de la población. Todo un éxito de participación, como no podía ser menos en un referéndum manipulado por quien lo convoca, si no se tienen en cuenta otros y muy importantes considerandos como que los tanques seguían masacrando a hombres, mujeres y niños mientras ellos votaban. La pareja, probablemente aconsejada por un asesor de imagen, fue a votar mostrando una sonrisa hierática y ambos vestidos de negro, no por los miles de muertos, para dar al acto un toque de sobriedad y, sobre todo, porque hay que mantener la compostura (la elegancia ante todo) aunque el mundo se esté desmoronando.

     Puede que el mundo no se desmorone, pero su cuento de las mil y una noches si está llegando a su fin. El león  (Assad significa león en árabe) y la rosa del desierto saben, no son tontos y esas cosas acaban intuyéndose aunque no se acepten, que se les acaba el tiempo. Será cuestión de horas, días o semanas, pero ellos perderán. Porque así debe ser. Porque los malvados siempre acaban perdiendo. Si no, ¿de que serviría tanta sangre derramada?

 

© PCB

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29/02/2012 14:14 pepecobodice #. Reflexiones Hay 1 comentario.


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